En el marco de los diversos convenios y colaboraciones que viene desarrollando Unijepol en distintos ámbitos relacionados con la Seguridad Vial, nos sumamos a la iniciativa que está liderando ANAT y ATESVAN en la defensa de los derechos de la infancia, en concreto con la autonomía infantil en movilidad urbana cogiendo como escenario práctico los caminos escolares.
Tenemos el convencimiento de que la Educación Vial es una herramienta sólida para prevenir siniestralidad vial y promover personas usuarias de la vía más concienciadas y responsables acordes con los retos de movilidad que tenemos, donde se reduzcan al máximo el transporte motorizado individual, promocionando los desplazamientos activos a pie o en bicicleta, uso del transporte público y la reducción del uso del teléfono móvil cuando se transita como peatones.
En el trabajo que se ha realizado para presentar la propuesta de fomentar la autonomía infantil en movilidad urbana, se detectó que por un lado existe una demanda de muchas familias para que niños y niñas vayan de forma autónoma al Colegio con sus iguales y por otro lado, se estaban produciendo a nivel estatal desigualdad de oportunidades y un desagravio comparativo en las familias, ya que existen Equipos Directivos de Centros Educativos de Primaria que permiten desplazamientos autónomos de los menores en los trayectos colegio-casa y otros que no. Esto es debido a una interpretación sesgada del art. 1909 de Código Civil donde se recoge la responsabilidad de los Centros Educativos con respecto a los menores, y es que esta Ley no recoge nada en contra en cuanto a que las familias puedan firmar una autorización que exima de responsabilidad civil al Equipo Directivo del Centro, y esa persona menor pueda realizar ese trayecto de forma autónoma.
A esta circunstancia le sumamos que existen Inspectores e Inspectoras Educativas que se oponen a estas autorizaciones y otras no, lo que crea una sensación de desprotección hacia la Docencia, ya que no hay de forma institucional nada regulado. En este aspecto hay una excepción, y es en la Comunidad Gallega, donde su Consejería de Educación sacó una instrucción en el 2017 al respecto, facilitando un modelo de autorización para poner en práctica este tipo de movilidad. Esta desigualdad de oportunidades que comentábamos, incluso llega al punto que se da en una misma localidad, en la que un Colegio sí permite estos desplazamientos autónomos y el Colegio del barrio de al lado no.
En el s.XXI no nos podemos permitir que se den estos desagravios comparativos, y más cuando existen unas leyes que defienden este tipo de movilidad de forma explícita, como es la LOMLOE (Ley Educativa vigente del 2020) y la Ley de Movilidad Sostenible (vigente desde diciembre 2025), donde la autonomía de los Centros Educativos no tiene competencia para ir en contra de Ley.
De esta forma la iniciativa que UNIJEPOL respalda se centra en que la Consejería competente en Educación actúe activamente en este aspecto y diseñe una autorización común para toda la Comunidad Autónoma, estando accesible en su portal educativo para que las familias que libremente quieran hacer uso de la misma puedan ejercer su derecho, ya que como es de suponer esto no es una medida obligatoria.
Un factor que también ha creado controversia es a qué edad se puede practicar esta autonomía. Existen muchos factores ambientales, familiares y personales propias del menor que van a ocasionar muchas variables de viabilidad de puesta en práctica, y de esta forma deducimos que la autonomía infantil en movilidad urbana no es para todo el mundo, pero eso no quiere decir que no se tomen medidas para su promoción y de esta forma se excluya a las personas que sí pueden hacerlo y a las familias que quieran trabajar esta competencia que tiene una repercusión positiva en el desarrollo integral de las personas.
Existen dos fuentes que se pronuncian con respecto al tema de la edad, por un lado la Asociación Nacional de Pediatría que marca los 7 años como la edad madurativa en la que las personas menores en condiciones normales pueden ejercer su derecho a la autonomía en movilidad, y por otro lado la herramienta BALORA (con distintos nombres en función de la CCAA) que recoge los criterios generales para valorar las situaciones de riesgo y desamparo en menores, marcando los 9 años como la edad propicia.
No obstante esto son unas referencias que están sujetas a las variables que comentábamos con anterioridad, por lo que el criterio de la familia debería primar para ver si su hijo o hija está capacitada o no, y aquí está la clave, no porque tengas una edad determinada ya adquieres esa competencia, sino que se requiere de un proceso de aprendizaje. Para ello se ha elaborado unas indicaciones para las familias con el fin de proporcionar una herramienta fácil de usar con el fin de ir adquiriendo autonomía en movilidad urbana de forma progresiva desde el Segundo Ciclo de Infantil pasando por todos los Ciclos de Educación Primaria, con el objetivo que el alumnado cuando llegue el momento adecuado ya tenga trabajada esta competencia.
En este punto tenemos que resaltar una circunstancia que se da en un porcentaje considerable y que nos pone de manifiesto la necesidad que la Administración tome cartas en el asunto, y es que hay niños y niñas que son acompañados por familiares en el trayecto escolar hasta sexto de Primaria, y pasados unos meses cuando pasan a primero de la E.S.O. ya nadie se preocupa por cómo hacen ese camino y ya se consideran “mayores” y pueden ir solos. Siguen siendo menores de edad e incluso la misma edad en un curso que otro… ¿ya no hay responsabilidad civil para los Centros Educativos?, ¿ya están preparados para ir de forma segura sin un trabajo previo?…
Necesitamos una infancia preparada acorde a su momento madurativo, que se sientan partícipes activos de la sociedad, que tengan un conocimiento de cómo se mueve su entorno para despertar un juicio crítico y valores, necesitamos una infancia que trabaje su autoprotección y que sea consciente de la importancia de la Seguridad Vial como peatón, conductor de bicicleta o pasajero en vehículos a motor, porque el futuro social depende de las vivencias reales y prácticas que se hayan tenido en la infancia, un periodo corto de la vida pero con una trascendencia clave en la persona.
Unijepol de esta forma se une a la iniciativa de ANAT y ATESVAN, que cuenta también con el apoyo de la Universidad de Sevilla, el Grupo Profith de la Universidad de Granada, Stop Accidentes, AIPSEV, Ciudades que Caminan y Teacher for future. Además cuenta con el beneplácito del Defensor del Pueblo Andaluz que está mediando para convocar una reunión con la Consejería de Desarrollo Educativo y Formación Profesional de la Junta de Andalucía.
Eurípides Triano Muñoz.
Policía Local de Priego de Córdoba.















