La comunidad policial y el movimiento por la diversidad perdimos hace muy poco tiempo a una figura muy comprometida. Isabel Tapia López fue fundadora de Gaylespol y durante muchos años ejerció como presidenta de esta organización, desde la que impulsó una intensa labor en defensa de los derechos del colectivo LGTBI dentro y fuera de las instituciones policiales.
Agente de la Policía Local de Sabadell, Isabel se convirtió en una referencia en la lucha contra la discriminación y en la promoción de una policía más cercana, inclusiva y preparada para atender a todas las realidades sociales. Su trabajo se centró especialmente en la formación policial en materia de atención a los delitos de odio, un ámbito en el que dedicó años de esfuerzo para mejorar la respuesta institucional y la protección de las víctimas.
Compromiso con la diversidad y la formación policial
A lo largo de su trayectoria, Isabel colaboró activamente con Unijepol, participando en distintos proyectos impulsados por la asociación. Entre ellos destacó su papel dentro de la Plataforma por la Gestión Policial de la Diversidad, donde contribuyó de forma decisiva a fortalecer la relación entre las organizaciones policiales y las entidades representativas de la sociedad diversa.
Su compromiso y dedicación le valieron el reconocimiento de Unijepol, que la distinguió con una condecoración por su aportación al desarrollo de una policía más abierta y respetuosa con la diversidad.
Una mujer vital y apasionada
Quienes la conocimos recordamos a Isabel como una persona cercana, con una sonrisa permanente y una energía contagiosa. Motera apasionada y miembro del consejo de redacción de SeguCITY digital, seguía plenamente activa en la junta directiva de Gaylespol incluso cuando ya se acercaba el momento de su jubilación. A sus 61 años, Isabel continuaba implicada en proyectos y planes personales para una nueva etapa que parecía estar a punto de comenzar.
Isabel Tapia fue una profesional y una persona difícil de olvidar. Superó un cáncer y afrontó cada etapa de su vida con la misma determinación con la que defendió los valores en los que creía.
Fue, como recuerdan quienes compartieron camino con ella, una de esas “viejas rockeras” que nunca se rinden. Una mujer que mantuvo su compromiso hasta el final, fiel a su carácter combativo, vital y generoso. La seguimos recordando con todo nuestro afecto.















