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Los siete años de la sección ecuestre de la Policía Local de Vigo

Vigo. La Unidad al completo (cedida)
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Gracias al empeño de unos policías apasionados por el mundo equino, la ciudad olívica gozó de una experiencia singular, que tuvo una gran presencia en importantes eventos, como en el dispositivo por la llegada del mayor trasatlántico del mundo o en relevantes partidos de fútbol.

Redacción Galicia. Aunque la mayor fama la ha tenido siempre la Policía Montada de Canadá, no es ni mucho menos la única en el mundo. Con los equinos se puede patrullar mejor en la vigilancia de grandes parques y jardines, donde los vehículos contaminarían o serían ruidosos; son muy utilizados para búsquedas y rescates, sobre todo en lugares de difícil acceso y de hecho, es habitual ver a las unidades ecuestres de la Guardia Civil en el Camino de Santiago, porque es un modo de prestar un rápido auxilio en dichas rutas. Hay diversos escuadrones de la Policía Nacional, algunos estables en determinadas ciudades y otros que se desplazan a macrofiestas y concentraciones por toda la Península. En cuanto a la policía local, no son muchas las jefaturas en España que cuenten actualmente con estos destacamentos, como sí ocurre en Málaga o Córdoba. En Galicia, la ciudad de Vigo fue la única que contó con una sección específica durante siete años.

“Un compañero, José Castro, y yo, convencimos al que era el jefe de la policía local por aquel entonces, para salir encabezando a caballo la Cabalgata de Reyes, vestidos de gala. Era el año 2014, creo y aún recuerdo las palabras del jefe diciendo: no me la liéis, por favor». Así rememora el policía vigués Jesús Iván Abalde Casanova el comienzo de aquella ‘experiencia piloto’ de unidad ecuestre en la ciudad. “La cabalgata salió fenomenal, los caballos se portaron muy bien encabezando el acto, salieron en la prensa local; a nuestro alcalde, Abel Caballero, le gustó mucho, y después de eso nació la idea de crear la caballería para la policía local de Vigo”, precisa el agente.

Aquella primera experiencia la hizo Abalde a lomos de su propio equino, Hilandero, “tordo rodado, de pura raza española, fuerte y muy domado, que prestó servicios como caballo de policía en varias ocasiones, hasta que finalmente el Ayuntamiento decidió contratar los caballos en un centro hípico”, señala. Tanto él, como Abel Bueno, otro integrante de la sección, consideran muy importante poder patrullar con el propio caballo, con el que ya “te entiendes y consigues un mejor binomio”, en lugar de tener que adaptarse a distintos équidos. “Cuando mejor funcionó la sección -como matiza Bueno- fue durante los dos años en los que los caballos eran propios; es muy importante el conocimiento entre el caballo y el jinete; el animal tiene que confiar en ti y tú en él. Cuando pasan a ser caballos de renting es distinto, son caballos que pasan por muchas manos”, sostiene. Y ello pese a que el coste de mantenimiento de un caballo “puede rondar los 200 euros mensuales, entre pupilaje, herraje y veterinario, siempre y cuando tengas tú la cuadra”, añade Abalde.

Servicios.

La unidad estuvo operativa durante siete años y con ella se hicieron servicios de todo tipo: de prevención de incendios en los montes, presencia en galas, grandes eventos y cabalgatas, además de en las aglomeraciones derivadas de partidos de fútbol de relevancia, como un Celta-Real Madrid. Otro de los momentos que más recuerdan los vigueses de la policía montada fue cuando participaron, a finales de septiembre de 2014, en el dispositivo especial de seguridad activado para la llegada de unas 9.000 personas, en una misma jornada al puerto, con la escala doble de cruceros, entre ellos, el del mayor trasatlántico del mundo. Aparte de su utilidad para supervisar mejor desde cierta altura y a pie de calle cualquier eventualidad ante tal volumen de visitas, los policías y sus equinos suscitaron una gran atracción entre los turistas, que insistían en fotografiarse con ellos.

Ventajas de este patrullaje.

Una unidad ecuestre ofrece mayor versatilidad, porque permite patrullar mejor por espacios abiertos, zonas verdes, senderos, playas y montes. “Es mucho más natural que cualquier otro medio, además mucho más eficaz, dado que el caballo puede pasar por sitios o zonas que para otro transporte sería imposible”, sostiene Abalde, que sabe bien de qué habla puesto que, en más de 26 años de profesión, además de como patrullero, ejerció sus labores también como motorista.

La iniciativa de varios agentes vigueses permitió contar con esta sección durante años. Son policías que conocen el mundo ecuestre: “Mi afición por los caballos se remonta al poco de entrar en el cuerpo, aproximadamente sobre el año 2000 o 2001. Todo comienza cuando un amigo se compra un caballo. Pronto se despertó en mí un interés especial por este animal tan extraordinario”, rememora Abalde, que llegó a construirse una primera cuadra en la casa de sus padres, para albergar a su primera yegua, “llamada Caprichosa, con hierro de la Guardia Real”, añade. “Con este amigo y con algún otro nos íbamos a ver yeguadas, concursos de doma, incluso carreras al hipódromo. Poco después, decidí comprarme una finca a las afueras de Vigo para poder hacer cuadras más grandes y poder tener más de un animal”, describe el agente. Tal era su interés en derivar su utilidad a la policía, que Abalde llegó a entrevistarse con un compañero de la guardia urbana de Barcelona en la Ciutadella para conocer sus instalaciones y ver cómo procedían.

En conclusión, “el entrenamiento con el caballo, para poder salir a patrullar debe ser constante, igual que el que entrena a un perro para trabajar con él, el vínculo caballo-jinete tiene que ser especial”, asevera.

La experiencia viguesa podría hacer que cundiese el ejemplo para poner en marcha este tipo de unidades en las jefaturas de las policías locales.

PL equina Vigo

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