Un varón de 35 años ha sido detenido o identificado en cuatro ocasiones en apenas seis días en distintas zonas céntricas y turísticas de Gijón. La última intervención tuvo lugar este lunes en las inmediaciones del Palacio de Justicia, tras causar molestias a clientes de un hotel. El caso ha reabierto el debate sobre la respuesta penal ante los delitos leves y la reincidencia, según el Sindicato Independiente de la Policía Local de Asturias.
La Policía Local de Gijón, municipio de más de 100.000 habitantes del Principado de Asturias, ha intervenido en cuatro ocasiones durante la última semana con un mismo individuo de 35 años, de origen extranjero, por distintos hechos registrados en la vía pública.
La actuación más reciente se produjo este lunes en una zona céntrica próxima al Palacio de Justicia, donde el hombre fue detenido tras, presuntamente, molestar a clientes de un establecimiento hotelero cercano. Días antes, el miércoles, había sido identificado por realizar actos de exhibicionismo en una conocida playa urbana de la ciudad. El jueves fue arrestado por un robo en dependencias del Club de Regatas, y el domingo volvió a ser identificado por increpar a viandantes en el paseo marítimo e intentar sustraer efectos a un vendedor de la ONCE.
Los hechos han generado malestar entre los agentes y han motivado la reacción del Sindicato Independiente de la Policía Local de Asturias (SIPLA). Su secretario general, Aitor Melgar, manifestó en declaraciones a la cadena COPE que la situación evidencia las limitaciones legales actuales ante determinados delitos de carácter leve.
Según explicó, los agentes actúan conforme al procedimiento: identifican al presunto autor, practican la detención cuando procede y remiten las diligencias a la autoridad judicial. Sin embargo, añadió que el recorrido judicial de estos casos resulta, en muchas ocasiones, limitado. “Tú haces tu trabajo, identificas a la persona, incluso lo detienes, pero cuando llega la parte jurídica, nos encontramos que entran por una puerta y salen por otra”, señaló.
Entre los episodios que más preocupación suscitan se encuentran los actos de exhibicionismo en espacios públicos frecuentados por familias y turistas. “A nadie le resulta grato encontrarse a una persona masturbándose en la vía pública y que la ley no te permita hacer mucho más de lo que estamos haciendo”, concluyó Melgar.
El caso ha reavivado en el ámbito policial el debate sobre la gestión de los delitos leves y la reiteración de conductas incívicas o delictivas en entornos urbanos, una cuestión que afecta de forma directa a la percepción de seguridad ciudadana y al trabajo diario de las policías locales.















