Patrulla Ecológica, 30 años como guardianes silenciosos de Murcia

Imagen de la patrulla por la mota del río
Especialidades
En 1995 nacía en silencio una unidad distinta dentro de la Policía Local de Murcia. No estaba pensada para el tráfico ni para la seguridad ciudadana clásica. Su escenario no era la avenida ni la plaza, sino la rambla, el monte, la acequia, la pedanía y también el patio trasero de la convivencia vecinal. Tres décadas después, la Patrulla Ecológica celebra su 30º aniversario convertida en una referencia regional en la protección medioambiental desde la policía de proximidad.

Lo que empezó con ocho agentes y un cabo y medios muy limitados es hoy una unidad consolidada, con doce efectivos, formación especializada, vehículos eléctricos, drones y coordinación permanente con organismos municipales, autonómicos y estatales. Ha duplicado su plantilla, ha modernizado su trabajo y, sobre todo, ha demostrado que la Policía Local también protege la naturaleza, la salud pública y el bienestar de los vecinos.

Su labor muchas veces pasa desapercibida. Y, sin embargo, pocas unidades inciden tanto en la calidad de vida diaria de un municipio.

La Patrulla Ecológica actúa durante todo el año, aunque su actividad se intensifica en verano, cuando el riesgo de incendio forestal aumenta. Los agentes recorren las 54 fincas forestales de titularidad municipal y mantienen una presencia preventiva constante en caminos rurales, sierras y zonas protegidas. La prevención es la verdadera clave de su trabajo. Un incendio que no llega a producirse es un éxito que nunca saldrá en las noticias.

Tal y como se recoge en declaraciones realizadas a la Agencia EFE por el inspector Enrique Juan Sánchez, actual responsable de la unidad y antiguo jefe entre 2015 y 2020, el objetivo es garantizar una buena calidad ambiental integral del municipio en un sentido amplio de la protección del medio ambiente.

Nada en este trabajo se hace en solitario. La unidad trabaja codo con codo con el Plan Infomur, agentes medioambientales, Protección Civil, servicios municipales y bomberos. La coordinación también es constante con el SEPRONA de la Guardia Civil, especialmente en materia de maltrato animal e investigación de delitos medioambientales.

Buena parte del territorio forestal municipal está catalogado como Zona de Especial Protección de Aves. Por ello los agentes realizan vigilancia contra la caza furtiva y control de especies. Los patrullajes a pie en enclaves sensibles como La Contraparada siguen siendo imprescindibles. Allí los furtivos ocultan redes entre cañaverales y vegetación de ribera. La presencia policial disuade más que cualquier sanción.

La unidad colabora igualmente con el Centro de Recuperación de Fauna Salvaje de El Valle, al que trasladan animales heridos o fallecidos para detectar envenenamientos u otras prácticas ilícitas. Cuando aparecen indicios penales, la investigación pasa al SEPRONA.

La vocación medioambiental es un rasgo común entre los agentes. El acceso exige selección interna, examen y cursos específicos. Muchos llegan tras años de servicio en la calle y descubren otra forma de policía. El agente Manuel Jara, según declaraciones recogidas por EFE, afirma haber encontrado muy buenas sensaciones desde su incorporación reciente y destaca la experiencia de sus compañeros veteranos.

Y es que la Patrulla Ecológica es una unidad de larga permanencia. Algunos agentes permanecen desde su fundación y otros acumulan más de veinte años en ella. El policía José Marcos Leante reconoce en ese mismo medio que trabajar en la naturaleza no tiene precio, aunque el verano murciano ponga a prueba la resistencia con altas temperaturas.

Pero no todo es monte. Una parte fundamental del servicio se desarrolla en zonas urbanas. La unidad controla ruidos, vertidos ilegales y molestias vecinales. Aquí la policía se convierte en mediadora. Antes de sancionar, se buscan soluciones correctoras, insonorizaciones y acuerdos entre partes. Cuando un conflicto enquistado durante años se resuelve, el impacto en la convivencia es inmediato.

En materia de vertidos ilegales la actuación es firme desde el inicio. El abandono de residuos genera problemas sanitarios, de seguridad y de imagen para el municipio. Para detectarlo se emplean patrullas, inspecciones, investigación y tecnología aérea. Los drones permiten localizar infractores, prevenir incendios y participar en la búsqueda de senderistas o ciclistas accidentados.

La Patrulla Ecológica trabaja prácticamente con todos los servicios municipales, desde limpieza viaria hasta zoonosis, además de administraciones autonómicas y otros cuerpos policiales. Como también señalaba el inspector Sánchez en declaraciones a EFE, su función se parece a la del médico de familia, realiza el primer diagnóstico y activa al especialista cuando es necesario.

Treinta años después, la unidad demuestra que la Policía Local no solo sanciona ni regula el tráfico. También previene incendios, protege la fauna, defiende a los animales domésticos, media entre vecinos, cuida los montes públicos y combate conductas incívicas.

Quizá muchas de sus actuaciones no generen titulares, pero cada incendio evitado, cada vertido eliminado, cada animal salvado y cada conflicto vecinal resuelto forman parte directa de la seguridad pública.

Porque proteger el medio ambiente es también proteger a los ciudadanos.

Y en Murcia, desde hace tres décadas, esa misión lleva uniforme de Policía Local

Imagen de una inspección forestal

Imagen de la patrulla por el monte

Comparte la noticia:

Publicidad




No te pierdas ninguna noticia de SeguCITY. Suscríbete a nuestro canal de Whatsapp.
Otras noticias de Especialidades
Publicidad




Publicidad




LO MÁS LEÍDO DE LA SEMANA