La violencia de género sigue dejando cifras preocupantes en España: en 2025 fueron asesinadas 49 mujeres a manos de sus parejas o exparejas, lo que equivale a un crimen cada 7,4 días. El informe del Observatorio del Consejo General del Poder Judicial revela además que el 80 % de las víctimas convivía con su agresor y que más de una de cada cinco había presentado denuncia previa.
El Consejo General del Poder Judicial, a través de su Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género, ha hecho público el informe anual correspondiente a 2025, que analiza en profundidad las víctimas mortales en el ámbito de la pareja o expareja.
Durante ese año, un total de 49 mujeres fueron asesinadas por sus parejas o exparejas, lo que eleva a 1.342 el número de víctimas desde que comenzaron los registros oficiales en 2003. Aunque la cifra se sitúa entre las más bajas de la serie histórica, el ritmo de feminicidios continúa siendo elevado: una muerte cada 7,4 días.
El informe pone el foco en varios factores clave. Uno de los más relevantes es la convivencia, presente en el 80 % de los casos en el momento del crimen, un porcentaje superior al registrado en años anteriores. Además, el 83,7 % de los asesinatos fueron cometidos por la pareja actual de la víctima, mientras que el 16,3 % correspondieron a exparejas.
Otro dato significativo es que el 22,4 % de las víctimas había presentado denuncia previa contra su agresor. Estas denuncias no evitaron el desenlace fatal y dejaron tras de sí 39 menores huérfanos.
El análisis también refleja que el domicilio sigue siendo el escenario principal de estos crímenes. En 2025, el 89,1 % de los asesinatos se produjeron en viviendas, ya fueran compartidas o pertenecientes a uno de los miembros de la pareja. En la mayoría de los casos, el agresor utilizó un arma blanca, método empleado en más de la mitad de los homicidios.
En cuanto al perfil de las víctimas, la edad media se situó en 47,3 años, con una mayor incidencia en la franja de entre 36 y 55 años. Por nacionalidad, el 57,1 % eran españolas, mientras que entre las extranjeras predominaban las originarias de América.
Y en cuanto al perfil de los agresores, la edad media se situó en 49,4 años. El 63,3 % de los agresores son de nacionalidad española. El 12,2% se suicidó tras cometer el crimen, siendo un porcentaje muy inferior al de la serie histórica que estaba en casi el 22%.
El informe también aborda la violencia vicaria, que en 2025 se cobró la vida de tres menores, elevando a 65 el total desde 2013. La mayoría de estas víctimas tenían menos de diez años, lo que evidencia su especial vulnerabilidad. En dos de los casos, el agresor era el padre biológico, mientras que en el tercero se trataba de la pareja de la madre.
En paralelo, el documento recoge un único caso en 2025 de violencia doméstica en el que un hombre fue asesinado por su pareja. Este tipo de violencia presenta una media de 7,1 víctimas anuales desde 2009.
El estudio, elaborado a partir de datos judiciales, permite identificar patrones y posibles fallos en los mecanismos de protección. Según el propio Observatorio, estos análisis resultan fundamentales para mejorar la respuesta institucional, reforzar las medidas preventivas y optimizar los recursos destinados a la protección de las víctimas.
Pese a la tendencia descendente en el número medio de feminicidios en la última década, los datos reflejan que la violencia de género continúa siendo un problema estructural que requiere una intervención constante desde todos los ámbitos, incluido el policial, judicial y social.















