La innovación tecnológica aplicada a la protección de las víctimas de violencia de género daría un paso adelante con la propuesta de la App ANAS, una herramienta diseñada para reforzar la autoprotección dentro del sistema VioGén y mejorar la capacidad de anticipación del riesgo desde la perspectiva de la propia víctima. El proyecto ha sido elaborado por Ángel Ruibal, redactor de SeguCITY digital e Inspector Principal jubilado de la Policía Local de Pontevedra, profesional con una larga trayectoria y compromiso histórico en la lucha contra la violencia de género. La iniciativa nace, además, con un carácter estrictamente altruista, orientado a mejorar los recursos disponibles sin ningún tipo de interés económico. En la mañana de ayer, el autor ha presentado y ofrecido formalmente este proyecto a la Secretaría de Estado de Seguridad.

La aplicación ANAS se fundamenta en una idea clave: incorporar al sistema policial de valoración del riesgo un elemento hasta ahora infrautilizado, como es la percepción directa de la víctima sobre la evolución del comportamiento del agresor. Tal y como se expone en el dossier técnico que presenta este proyecto, la víctima dispone de un conocimiento profundo del agresor —sus reacciones, cambios de comportamiento o acumulación de tensión— que no siempre es accesible para el agente protector, cuyo contacto con el autor es limitado y puntual . Esta “zona ciega” del sistema es precisamente la que la App pretende cubrir, convirtiendo esa percepción subjetiva en información operativa útil para los Servicios Policiales encargados de la protección de la víctima.
El diseño de ANAS se apoya en una base técnica sólida y en el conocimiento previo acumulado en el ámbito policial. En este sentido, conecta directamente con el enfoque del Protocolo de intervención policial con el maltratador, que ya planteaba la necesidad de incorporar información del agresor para mejorar la valoración del riesgo y la protección de la víctima. La App se sitúa en esa misma línea, pero da un paso más al integrar la participación activa de la mujer en la generación de alertas y en la actualización continua de su situación de riesgo.
Entre sus funcionalidades principales destacaría el sistema de indicadores de riesgo, que la usuaria puede activar cuando percibe cambios en el comportamiento del agresor, como conductas de control, seguimiento, amenazas indirectas o presencia en su entorno. Esta información se enviaría automáticamente al agente protector asignado, generando un canal directo y estructurado de comunicación. A ello se suman mecanismos de seguimiento automatizado, como verificaciones periódicas del estado de la usuaria y alertas en caso de falta de interacción, lo que introduce una capa adicional de vigilancia pasiva.
Uno de los elementos más relevantes es el denominado “botón de pánico”, que permitiría activar de forma inmediata una alerta en situaciones de riesgo inminente. Esta funcionalidad incluiría geolocalización, comunicación directa con los servicios policiales y grabación de audio ambiente, facilitando una respuesta rápida y coordinada. Además, la App incorpora un modo discreto que oculta su presencia en el dispositivo, reforzando la seguridad de la usuaria en contextos de control por parte del agresor.
Desde el punto de vista operativo, ANAS pretende complementar y enriquecer el sistema VioGén, aportando información dinámica y contextual que puede resultar decisiva en la prevención de nuevas agresiones. Su planteamiento se alinea con la evolución de los modelos de gestión del riesgo, que apuestan por integrar fuentes múltiples de información para mejorar la predicción y la intervención policial.
En conjunto, esta propuesta representaría una aportación innovadora en el ámbito de la seguridad pública, al combinar experiencia policial, conocimiento criminológico y tecnología aplicada. La iniciativa de Ángel Ruibal refuerza la idea de que la protección de las víctimas exige avanzar hacia modelos más participativos y centrados en la víctima, donde la información fluya en tiempo real y permita anticipar situaciones de riesgo antes de que se materialicen en nuevas agresiones.
De otra parte, también pone de manifiesto el importante caudal de conocimientos y experiencias profesionales acumuladas por jefes, mandos y especialistas jubilados de las Policías Locales que la mayor parte de las veces cae en desperdicio.















