Hace apenas una semana, concretamente un lunes por la mañana, amaneció la “Huerta de Arriba” de Molina de Segura convertida en un escenario hostil. El agua había ganado terreno con fuerza tras las inundaciones y avanzaba sin dar tregua, obligando a los servicios de emergencia a desplegarse con rapidez y determinación. La Policía Local de Molina de Segura junto a Protección Civil actuaron desde el primer momento, estableciendo cortes de seguridad a la altura de la Subirana y alertando a los vecinos del riesgo real que se cernía sobre sus viviendas.
En medio de ese ambiente de urgencia y tensión, los agentes no solo guiaban y protegían. También tomaban decisiones críticas en segundos. Hubo que pedir a varios residentes que abandonaran sus casas y retirar vehículos de las parcelas antes de que el agua los engullera por completo. Cada actuación se realizaba pensando en el bienestar de las personas, incluso cuando el peligro era evidente y constante.
Fue entonces cuando la intervención alcanzó uno de esos momentos que definen la vocación policial. Los agentes fueron alertados de una situación límite. Una vecina había quedado atrapada en la zona junto a su bebé de apenas unos meses de vida. El agua fluía con fuerza y el margen de actuación era mínimo. Sin dudarlo, los agentes accedieron hasta ella y priorizaron la seguridad del menor, acogiéndolo en primer lugar para evitar cualquier daño mayor. Fue una maniobra precisa, firme y cargada de humanidad en uno de los instantes más delicados del servicio.
Con la situación bajo control, la madre y la bebé fueron trasladados a la vivienda de un familiar cercano. Ambos quedaron a salvo, lejos ya de la amenaza que minutos antes era inminente. El operativo continuó, pero ese rescate quedó grabado como ejemplo de lo que significa estar ahí cuando más se necesita.
Este servicio vuelve a demostrar que en los momentos decisivos la Policía Local actúa con sangre fría, compromiso y una clara vocación de protección. Afrontando la peligrosidad sin perder el foco, tomando las decisiones correctas en los instantes más complicados y poniendo siempre por delante la vida y la seguridad de las personas. Porque incluso en medio del agua y el caos, la respuesta policial sigue siendo firme, cercana y eficaz.
















