Agentes de la Policía Local de Vilagarcía de Arousa detuvieron de madrugada a una mujer de unos 28 años tras protagonizar un incidente en la terraza de un establecimiento hostelero del centro urbano. La joven, que se encontraba durmiendo sobre una mesa y se negó a abandonarla, reaccionó de forma violenta cuando los agentes le requirieron que desalojase el lugar, llegando a intentar agredirles con golpes y mordiscos. Finalmente fue trasladada a un centro hospitalario para valoración médica.
La intervención tuvo lugar en torno a la una y media de la madrugada, cuando una llamada alertó a la Policía Local de Vilagarcía de Arousa (municipio de más de 37.000 habitantes de la provincia de Pontevedra), donde una mujer que permanecía dormida en una mesa de la terraza de un local de hostelería en una calle céntrica. Según la información recabada, la persona se negaba a abandonar el espacio pese a las indicaciones del personal del establecimiento.
Una vez en el lugar, los agentes requirieron a la mujer que se marchase, momento en el que esta adoptó una actitud hostil. Antes de iniciar cualquier actuación física, la joven comenzó a proferir insultos contra los policías, incrementando progresivamente su nivel de agresividad.
La situación derivó en un intento de agresión directa a los actuantes. La mujer lanzó puñetazos y trató de morder a los agentes, lo que obligó a estos a intervenir para reducirla y garantizar la seguridad tanto de las personas presentes como de la propia implicada.
Ante estos hechos, los policías procedieron a su detención como presunta autora de un delito de atentado contra agentes de la autoridad. Posteriormente, y debido al estado de alteración que presentaba, fue trasladada al Hospital do Salnés para que se le realizase una valoración médica inicial.
Posibles consecuencias:
El artículo 550 del Código Penal establece que son reos de atentado quienes agredan o, con intimidación grave o violencia, opongan resistencia a la autoridad o a sus agentes en el ejercicio de sus funciones. Estas conductas pueden conllevar penas de prisión de uno a cuatro años y multa de tres a seis meses cuando se trate de atentado contra agentes de la autoridad.















