Una de esas historias que animan y avivan el espíritu navideño se vivió hace unos días en Zaragoza. A primera hora de la mañana y con el frío propio de estas fechas, dos pequeños burritos decidieron emprender su particular paseo por la avenida de Montañana. Con paso tranquilo y ajenos al ir y venir de los vehículos, parecían haber iniciado un simbólico camino, como si no quisieran llegar tarde a la Navidad, sorprendiendo a los conductores que comenzaban su jornada.
El aviso de un ciudadano alertó de inmediato a la Policía Local, que envió a la patrulla más cercana de la Unidad de Apoyo Operativo para evitar cualquier riesgo. Los agentes localizaron a los animales serenos y confiados, fuera de lugar pero sin mostrar nerviosismo, y procedieron a asegurar la zona, devolviendo la calma al tráfico mientras guiaban a los improvisados caminantes lejos del asfalto.
La escena, que bien podría recordar a los relatos más entrañables de estas fechas, continuó con las gestiones necesarias para localizar a su dueño. Poco después, los agentes dieron con un vecino de la zona, quien explicó que los burritos se habían escapado de la finca donde viven habitualmente. El reencuentro fue rápido y sin complicaciones.
De este modo, la Policía Local apresuró el regreso de los animales a casa, evitando que su aventura navideña fuera más allá de lo deseado. Un episodio curioso y cercano, con final feliz, que dejó entre los vecinos una sonrisa y la sensación de que, a veces, el espíritu de la Navidad también camina a cuatro patas.















