En el municipio onubense de Aljaraque con aproximadamente 22.500 habitantes repartidos en sus distintos núcleos urbanos, que crecen año tras año sin perder su espíritu de pueblo cercano y humano, la seguridad vial deja de ser una asignatura secundaria para convertirse en una verdadera experiencia de vida y aprendizaje.
La visita de la Policía Local de Aljaraque al CEIP Antonio Guerrero ha sido mucho más que una simple charla: ha sido un abrazo a la educación vial desde la infancia. En estas pequeñas calles y plazas, donde los niños y niñas no solo caminan al colegio sino que viven y crecen, enseñar a respetar normas es sembrar conciencia. El alumnado de Infantil escuchó, participó y sonrío mientras aprendía, con esa frescura que solo los más pequeños tienen cuando descubren el mundo.
Lejos de depender de grandes inversiones o de infraestructuras espectaculares, fue suficiente un circuito creado por los propios agentes, entusiasmo, dedicación y ganas de enseñar para que las lecciones calaran en cada mirada curiosa. Eso es lo que hace grande a una comunidad: transformar la cotidianidad en oportunidad, aprovechar cada recurso con creatividad y apostar por la educación como herramienta de futuro.
Esta iniciativa, apoyada por la concejalía de Seguridad Ciudadana, la concejalía de Educación y el propio cuerpo local de policía, demuestra que no hay falta de medios, sino de voluntad. Y aquí, en Aljaraque, esa voluntad se traduce en personas que se implican, en docentes que motivan, en agentes que comparten experiencias y, sobre todo, en niños y niñas que aprenden jugando —aprendiendo a protegerse y a proteger—.
Porque la educación vial no es un lujo, ni un adorno de agenda local. Es una inversión que hacemos en cada pequeña mente que mira una señal de tráfico y la entiende. Es algo que se lleva dentro, que germina con cada paso seguro que dan, con cada semáforo respetado, con cada palabra que llevan a casa y comparten con sus familias.
En tiempos en que muchas veces se piensa que solo las grandes ciudades pueden marcar la diferencia, iniciativas como esta recuerdan que todo lugar, por pequeño que sea, puede ser un semillero de buena conducta y civismo. La seguridad vial en Aljaraque no es solo una lección de normas, es una lección de vida.

















