Un millón que no hace titulares… pero cambia historias

Imagen con el cheque de 1.000.000 €
Información general
En octubre de 2017 el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona lanzó una llamada a la sociedad. No era una campaña más, sino una petición concreta y urgente para hacer posible el Pediatric Cancer Center Barcelona, un centro destinado a convertirse en uno de los referentes europeos en oncología pediátrica. Hacían falta recursos para levantar un espacio preparado para tratar, investigar y acompañar a niños y niñas que afrontan el cáncer. Aquella llamada encontró respuesta en muchos lugares, pero una de las más significativas nació en un entorno tan cotidiano como una comisaría de policía local.

Tres agentes de municipios distintos —Sant Celoni, Cambrils y Caldes de Malavella— decidieron no quedarse en la intención. Sin grandes estructuras detrás ni financiación externa, transformaron el símbolo que mejor representaba su vocación de servicio, el escudo que llevan en el uniforme, en una herramienta de solidaridad. Así nació “Escuts Solidaris contra el Cáncer Infantil”, una iniciativa sencilla en su planteamiento: confeccionar escudos bordados con el nombre de cada municipio y el lema #PelsValents / #ParaLosValientes y ofrecerlos a la ciudadanía a cambio de un donativo simbólico. Cuatro euros. Una cantidad modesta que, multiplicada por miles de personas, empezó a convertirse en algo extraordinario.

La primera entrega, en febrero de 2018, alcanzó los 50.000 euros. Aquella cifra confirmó que la idea tenía recorrido. Meses después se superaron los 100.000 euros y el proyecto comenzó a crecer más allá de su origen local. Otros cuerpos de policía se sumaron, primero en Cataluña y después en distintas comunidades autónomas. Con el tiempo, la campaña dejó de ser una acción impulsada por tres agentes para convertirse en un movimiento que hoy integra a más de 160 cuerpos de policías locales, además de servicios de emergencias y miles de ciudadanos comprometidos.

Las cifras fueron aumentando de manera constante: 200.000 euros en 2019; 350.000 y 400.000 en 2020, en un contexto especialmente complejo marcado por la pandemia; 500.000 en 2021; 600.000 y 700.000 en 2022; 800.000 en 2023; 900.000 en 2025. Ahora, ocho años después de aquella primera llamada, la campaña ha alcanzado el millón de euros recaudados y entregados íntegramente para la investigación y la atención en oncología pediátrica.

Ese millón no es una cifra simbólica. La iniciativa ha sido reconocida por el Pediatric Cancer Center como entidad “Gran Donante”, una distinción reservada a quienes realizan aportaciones de especial relevancia. Parte de los fondos han contribuido a infraestructuras hospitalarias concretas, entre ellas habitaciones de aislamiento con sistemas de presión negativa destinadas a pacientes inmunodeprimidos. Existe una habitación vinculada directamente a la campaña. Es decir, la solidaridad no se ha quedado en un gesto intangible: se ha traducido en espacios físicos, en condiciones de seguridad clínica y en apoyo real a tratamientos complejos.

En España se diagnostican cada año en torno a 1.000 o 1.200 casos de cáncer infantil. Aunque la incidencia es menor que en la población adulta, la complejidad de la enfermedad exige investigación específica, tecnología avanzada y equipos altamente especializados. La financiación debe ser sostenida en el tiempo para garantizar avances científicos y mejorar la calidad de vida de los pacientes. En ese contexto, el millón alcanzado representa un impulso complementario y significativo, fruto de la constancia y de la organización colectiva.

La campaña ha ido mucho más allá de la venta de escudos. Marchas solidarias, galas benéficas, retos deportivos, productos solidarios y campañas de micromecenazgo han mantenido viva una iniciativa que no se ha detenido ni siquiera en los momentos más difíciles. Lo que comenzó como un gesto sencillo se consolidó como un ejemplo de compromiso prolongado, sostenido durante ocho años sin perder el objetivo inicial.

Alcanzar el millón no marca un punto final, sino una demostración de lo que es posible cuando la implicación se mantiene en el tiempo. Si más de 160 cuerpos y miles de ciudadanos han logrado reunir esta cantidad, el potencial de crecimiento es evidente. La cifra puede doblarse. Puede multiplicarse. Puede convertirse en un verdadero movimiento nacional si más rincones de España se sienten parte de la causa y deciden sumar. El segundo millón no es una aspiración lejana, sino una meta alcanzable si la solidaridad se amplía y se comparte. La historia ya ha demostrado que la constancia transforma. Ahora el reto es extenderla. Nos esperan.

Imagen de la entrega del dinero recaudado

Imagen en el evento solidario

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