La 131.ª promoción de la Academia de Cabos y Guardias de la Guardia Civil dejó una escena especialmente emotiva para una familia vinculada desde hace décadas al servicio público. Julio Barreiro, policía municipal de A Coruña ya jubilado, asistió en Baeza a la jura de bandera de su hija, Candela Barreiro Iglesias, quien inicia ahora su carrera en la Benemérita. Tras más de cuatro décadas dedicadas a la seguridad y a las Fuerzas Armadas, el veterano agente asegura que vive este momento como un auténtico relevo generacional dentro de la familia.
Julio Barreiro resume la situación con una frase cargada de simbolismo: “Un servicio que termina, una guardia que comienza”. El exagente de la Policía Local de A Coruña viajó hasta la localidad andaluza de Baeza para presenciar uno de los actos más importantes en la formación de los nuevos integrantes de la Guardia Civil: la jura de bandera de la 131.ª promoción de la Academia de Cabos y Guardias.
Entre quienes participaron en la ceremonia se encontraba su hija, Candela Barreiro Iglesias, que inicia ahora su trayectoria profesional en el Instituto Armado. Para el policía jubilado, el acto tuvo un significado muy especial, ya que considera que la joven continúa la tradición familiar de servicio público.
“Recoge mi testigo y mi legado en el servicio público, de lo cual estoy muy orgulloso”, explicó Barreiro tras el acto. El veterano profesional recuerda que recientemente puso fin a su etapa laboral después de acumular 42 años de servicio, repartidos entre diez años en el Ejército y 32 años en la Policía Local coruñesa.
La imagen de ambos durante la ceremonia ha despertado numerosas muestras de reconocimiento entre compañeros y personas vinculadas a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, al simbolizar el relevo generacional y la vocación de servicio que se mantiene dentro de algunas familias.
La Academia de Baeza, considerada uno de los principales centros de formación de la Guardia Civil, acogió así una ceremonia marcada no solo por el carácter institucional del acto, sino también por historias personales como la de la familia Barreiro, donde el compromiso con la seguridad pública continúa pasando de generación en generación.















