La presencia de un radar móvil de la Policía Local en una calle próxima al puerto de Santander ha generado numerosas reacciones entre los conductores después de que varias imágenes del dispositivo circularan por redes sociales. El cinemómetro, instalado en una zona con límite de 30 km/h, estaba ubicado de forma discreta entre vehículos estacionados, lo que ha sorprendido a muchos usuarios de la vía.
La Policía Local de Santander ha instalado en los últimos días un radar móvil en una calle próxima al entorno portuario de la ciudad, en una zona donde la velocidad máxima permitida está fijada en 30 kilómetros por hora. La presencia del dispositivo ha llamado la atención de numerosos conductores, especialmente después de que varias fotografías tomadas el pasado 15 de marzo se difundieran en redes sociales advirtiendo de su ubicación.
El cinemómetro se encontraba situado junto a vehículos estacionados en las inmediaciones de la terminal marítima, en un tramo que da acceso a un túnel subterráneo cercano a un conocido centro cultural de la capital cántabra. Este punto está señalizado como zona de velocidad reducida, una limitación habitual en áreas con tránsito peatonal o con características urbanas que aconsejan extremar la precaución.
A diferencia de los radares fijos instalados en postes o estructuras visibles, este tipo de control se realiza mediante un equipo portátil operado por agentes desde el interior de un vehículo. En ocasiones, estos dispositivos pueden colocarse de manera discreta, siempre que mantengan la visibilidad necesaria para medir correctamente la velocidad de los vehículos que circulan por la vía.
Las imágenes difundidas han generado comentarios entre conductores que transitan habitualmente por esta zona del puerto, donde los márgenes para superar el límite permitido son reducidos. En vías con límite de 30 km/h, pequeñas variaciones en la velocidad pueden dar lugar a sanciones administrativas.
La utilización de radares móviles forma parte de las estrategias de control que aplican las administraciones públicas para reforzar la seguridad vial. Su carácter itinerante permite vigilar distintos puntos de la red viaria y evitar que los conductores reduzcan la velocidad únicamente en aquellos lugares donde saben que existen radares fijos.
En paralelo, la Dirección General de Tráfico continúa ampliando la red de control de velocidad en el conjunto del país. Durante el pasado mes de febrero se activaron decenas de nuevos cinemómetros en diferentes comunidades autónomas, entre ellos radares fijos y de tramo, dentro de un plan que prevé incrementar el número total de dispositivos antes de que finalice el año 2026.















