Un equipo de investigadores de la Universidad de Extremadura (UEx) ha desarrollado un innovador sistema basado en inteligencia artificial capaz de analizar accidentes de tráfico con peatones implicados y determinar los distintos niveles de responsabilidad de conductores y viandantes. La investigación, publicada en la revista científica Scientific Reports, del grupo Nature, nace de la colaboración entre el agente de la Policía Local de Badajoz y especialista en Policía Judicial de Tráfico, Alejandro Moreno Sanfélix, y los investigadores de la Escuela de Ingenierías Industriales de la UEx, Consuelo Gragera Peña y Miguel Ángel Jaramillo Morán.
El proyecto utiliza técnicas avanzadas de machine learning para analizar grandes volúmenes de información procedente de atestados policiales y resoluciones judiciales relacionadas con atropellos ocurridos en la ciudad de Badajoz. Su objetivo consiste en ofrecer una herramienta de apoyo que permita agilizar y objetivar la toma de decisiones tanto en el ámbito judicial como administrativo.
Los investigadores explican que, en numerosos siniestros, la responsabilidad no siempre recae de forma exclusiva sobre una de las partes. Existen situaciones en las que las circunstancias son complejas y requieren un análisis detallado de múltiples variables. La inteligencia artificial permite identificar patrones y relaciones que pueden pasar inadvertidos en una evaluación convencional.
Entre los factores que analiza el sistema figuran aspectos como la ubicación del accidente, la existencia o no de paso de peatones, el consumo de alcohol o drogas, el uso del teléfono móvil, las distracciones al volante, el comportamiento del peatón o la posesión del permiso de conducir. Precisamente, la ausencia de autorización para conducir aparece como uno de los indicadores más relevantes a la hora de determinar responsabilidades.
El modelo ha sido entrenado a partir de casos reales previamente resueltos y validados por la justicia, lo que permite que la herramienta aprenda de decisiones consideradas correctas y mejore progresivamente su capacidad de análisis conforme incorpora nuevos datos. Los investigadores subrayan que la inteligencia artificial no sustituye el criterio humano, sino que aporta un apoyo técnico capaz de aumentar la precisión y la rapidez de las evaluaciones.
El estudio también plantea una línea de investigación especialmente relevante: la posible responsabilidad de las administraciones públicas en determinados accidentes. Elementos como pasos de peatones mal ubicados, deficiencias de visibilidad, problemas de iluminación o diseños urbanos inadecuados podrían influir en la producción de siniestros y formar parte de futuros modelos de análisis.
Los autores consideran que esta tecnología puede convertirse en una herramienta útil para mejorar la seguridad vial, optimizar la planificación urbana y reforzar las políticas de prevención. Además, el sistema podría adaptarse a otras ciudades españolas mediante la incorporación de datos locales que permitan ajustar los algoritmos a las características específicas de cada entorno.
La investigación abre así una nueva vía para aplicar la inteligencia artificial a uno de los grandes retos de la movilidad urbana: comprender mejor las causas de los atropellos, identificar factores de riesgo y contribuir a reducir el número de víctimas mediante decisiones más fundamentadas y eficaces.















