¿Qué significa ser policía cuando no llevas el uniforme?

Campamento de verano para afectados por distrofia muscular
Opinión, Portada
Pascual David Muñoz Álamo
Hay historias que, aunque no ocurran durante un servicio policial, hablan mucho de lo que significa ser policía. La de Inma Aramendi, agente de Policía Local y compañera de la Asociación Nacional de Agentes Tutores, es una de ellas.

Durante sus días libres, Inma participó como voluntaria en un campamento de verano celebrado en el albergue de los Jesuitas de Loiola, en Azpeitia, que reunió a 17 familias, catorce de ellas con miembros afectados por distrofia muscular de Duchenne y tres con miembros con espina bífida.

Una iniciativa que, durante tres años, ha buscado dar visibilidad a las enfermedades raras y reivindicar algo tan básico como que estos niños y jóvenes puedan disfrutar de su tiempo libre, relacionarse y compartir experiencias con otros chicos y chicas de su edad.

El pasado 15 de agosto, el campamento afrontó uno de sus grandes retos. Diecisiete jóvenes fueron trasladados en sillas especiales hasta Oñatze, acompañados por familiares, voluntarios, senderistas y distintas asociaciones que hicieron posible la actividad. Entre ellas estuvieron [Con Otro Sentido, Arrastrasillas, Pandedrave, Montes Solidarios y Naturaleza Viva], junto a personas de Azpeitia y localidades cercanas que decidieron sumarse a la iniciativa.

Más allá del esfuerzo físico que supuso el recorrido, aquella jornada representó algo mucho más importante: demostrar que cuando muchas personas trabajan juntas, las dificultades pueden convertirse en oportunidades y que la discapacidad no debería limitar el derecho de ningún niño o joven a disfrutar, participar y sentirse parte de una comunidad.

La historia de Inma merece ser contada precisamente porque no estuvo allí como policía. No llevaba uniforme, no estaba de servicio ni actuaba dentro de sus funciones profesionales. Estaba allí como voluntaria, dedicando parte de su tiempo personal a acompañar a estas familias y a formar parte de una iniciativa solidaria.

Y, sin embargo, resulta inevitable encontrar en esos gestos algunos de los valores que forman parte de nuestra profesión: la proximidad, la empatía, el compromiso y la voluntad de ayudar a los demás.

Quizá por eso, cuando hablamos de lo que significa ser policía, también debemos mirar más allá del uniforme. Porque detrás de cada agente existe una persona, y los valores que nos acompañan durante el servicio también pueden manifestarse cuando termina nuestra jornada y el uniforme queda en la taquilla.

La experiencia de Inma no pertenece únicamente a Inma. Pertenece también a esas 17 familias, a los jóvenes que participaron, a los voluntarios, a las asociaciones y a todas las personas que hicieron posible que aquel 15 de agosto pudieran llegar juntos hasta Oñatze.

Desde Segucity Digital queremos poner en valor iniciativas como esta porque también forman parte de la realidad de quienes trabajan en nuestros cuerpos policiales. No como una actuación policial, sino como una muestra de que el compromiso con los demás puede adoptar muchas formas.

Porque, a veces, para ayudar no hace falta llevar el uniforme.

Hace falta simplemente estar dispuesto a estar al lado de quien lo necesita.

Pascual David Muñoz Álamo.
Agente tutor de la Policía Local de Molina de Segura (Murcia).
Miembro de la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Agentes Tutores (ANAT).

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