Es José Francisco Cano de la Vega, también conocido en la profesión como Pepe Cano. Fue el fundador de Unijepol en el año 2003 y presidente de la asociación entre ese año y 2014, aunque ha estado colaborando activamente y de forma muy destacada con las presidencias que le sucedieron, hasta principios de este año. Desde el inicio del proyecto, pronto hará dos años, Cano también ha sido el director de SeguCITY, el periódico digital de las Policías Locales. Por decisión propia, a partir del próximo 1 de junio, Cano abandonará el diario, que ahora continuará la nueva dirección de Unijepol, elegida en el último congreso de la asociación. Así, esta entrevista -enriquecida con fotos personales que ya son históricas- supone su despedida definitiva de la profesión.

Madrileño, con 70 años cumplidos, licenciado en Sociología, inició su carrera profesional en el año 1980 como agente de la Policía Municipal de Madrid, donde promocionó a las categorías de cabo y sargento. Trece años más tarde obtuvo la plaza de suboficial-jefe (actual inspector) de la Policía Local de San Fernando de Henares. Y desde 1998 hasta su jubilación, en el año 2018 -siempre a través de oposición- obtuvo la plaza de jefe de la Policía Local de Fuenlabrada, a la que accedió inicialmente con la categoría de oficial (actual comisario) y después de subinspector (actual comisario principal).
AR: Han sido 38 años de servicio y, desde que ingresaste en la Policía Municipal de Madrid, han pasado ya 46 años. ¿Crees que han cambiado mucho las Policías Locales en ese tiempo?
Sin ninguna duda. Mi promoción fue la primera de las Policías Locales de los ayuntamientos democráticos. La Policía Municipal a la que llegamos estaba llena de mandos procedentes del Ejército, estaba mal pagada, las jornadas laborales eran muy largas, existían muchas corruptelas, el equipamiento era muy deficiente y los vehículos muy escasos… lo normal era acudir al punto de servicio en transporte público y contactar con la base desde una cabina telefónica. Salvo en las grandes plantillas, como Madrid, la formación era prácticamente inexistente, al igual que los derechos laborales. De hecho, por la cultura franquista que había imperado durante tantos años, los sindicatos estaban mal vistos por una buena parte de las plantillas.
Además, nuestra imagen pública era muy deficiente. Sin lugar a ninguna duda, el gran reto de aquellas Policías Locales no era otro que conseguir la dignificación profesional en todos los sentidos.
Aunque todavía puedan existir problemas, las Policías Locales de hoy -afortunadamente- no tienen nada que ver con esa realidad, en todos los sentidos. Los salarios son muy dignos; las condiciones laborales buenas; los vehículos y el equipamiento han tenido una evolución meteórica. Lo mismo ha ocurrido con la formación, con la especialización y con la promoción interna. También hay un reconocimiento social e institucional muy importante, que antes tampoco existía.
En el ámbito normativo es donde los avances se han notado menos, aunque también se han producido. Pero lo importante es que el divorcio entre la ley y la realidad operativa de las Policías Locales es cada vez mayor. Pero, desgraciadamente, el poder legislativo se comporta como si esa diferencia no tuviera mayor importancia.

AR: Trece años en la Policía Municipal de Madrid, cinco en la de San Fernando de Henares y veinte en la de Fuenlabrada ¿Estás satisfecho con tu trayectoria profesional?
Rotundamente si. Y más, teniendo en cuenta que yo no llegue a la Policía por vocación, sino por necesidad económica. Y no sólo hablo de mi promoción profesional, de la que estoy orgulloso, sino también por los interesantes proyectos que logré desarrollar.
Madrid me sirvió para iniciarme en la profesión, para formarme y para entender que la Policía Local necesitaba grandes cambios.
En mi primera experiencia como jefe de Policía Local, en San Fernando de Henares, cometí algunos errores que me sirvieron para aprender. A pesar de ellos, también logré poner en marcha iniciativas importantes. Por ejemplo, participé activamente -estamos hablando de principios de los años 90- en la organización y puesta en marcha de uno de los primeros programas integrales de atención a mujeres víctimas de violencia machista
Pero mi verdadero desarrollo profesional tuvo lugar sin ninguna duda en la Policía Local de Fuenlabrada. Allí inicié la puesta en marcha de proyectos que todavía hoy trascienden en muchas Policías Locales españolas. Al disponer de más recursos, conseguimos mejorar el Programa de Atención Integral a las Víctimas de la Violencia de Género, con iniciativas y experiencias que después se trasladaron a la Ley Integral contra la Violencia de Género. La puesta en marcha del modelo de Policía de Proximidad y del PISE (Programa Integral de Seguridad Escolar), precursor del que hoy se conoce como Agente Tutor, es una experiencia que tuvo un amplio reconocimiento social y de la que me siento especialmente orgulloso. Otro escalón más fue el Programa de Gestión Policial de la Diversidad, bajo el slogan “Queremos ser la Policía de tod@s”, que alcanzó una trascendencia internacional. El desarrollo de una Unidad de Policía Judicial ligada a las funciones de Policía de Proximidad, la creación de la primera Unidad de Protección Animal… todas estas experiencias fueron muy gratificantes profesionalmente y situaron a la Policía de Fuenlabrada como una referencia nacional.
¿Cómo no voy a estar satisfecho de mi trayectoria? He disfrutado mucho profesionalmente y he obtenido un amplio reconocimiento de muchas instituciones públicas y también de organizaciones no gubernamentales. Me he sentido socialmente útil y eso para mí es lo realmente importante.

AR: Tu compromiso personal con el cambio en las Policías Locales, desde 1980 hasta hoy, ha sido permanente. Desde el movimiento sindical, hasta el movimiento asociativo de jefes y mandos de las Policías Locales ¿Cómo fue ese recorrido? ¿Crees que ha merecido la pena?
En los primeros años de la década de los 80, en una época muy dura y cuando el sindicalismo era algo muy distinto de lo que es hoy, un pequeño grupo de compañeros y compañeras de toda España pusimos en marcha el primer gran sindicato profesional de las Policías Locales españolas, la Unión Sindical de Policía Municipal (USPM), que después se integró en la UGT. Nuestros objetivos esenciales consistían en lograr la profesionalización del colectivo: salarios y condiciones laborales dignas, desde luego, pero también una adecuada formación profesional, mayor reconocimiento institucional, etc. La mayor parte del trabajo se hacía durante el tiempo libre, sin horas sindicales y, en muchas ocasiones, utilizando nuestros propios recursos personales. Hubo que conquistar derechos y mejoras profesionales a costa de mucho esfuerzo y no pocos expedientes disciplinarios. Así era la cosa.

Después dejé la actividad sindical… o quizás es más exacto decir “me hicieron dejar”, porque yo era demasiado rebelde para la UGT de aquella época y me convertí en un dirigente molesto para su dirección. Fue a partir de ahí cuando pude dedicar mi tiempo a acabar mi carrera y a la promoción profesional.
A principios de la década de los 90 ya existían asociaciones de jefes de Policía Local, pero todas ellas de carácter autonómico, muy conservadoras y muy poco reivindicativas, por eso decidí -junto a algunos compañeros- la creación de Unijepol, que, desde entonces, se ha convertido en la más importante herramienta de cambio y de unificación nacional de las Policías Locales.
A lo largo de este largo proceso tuve la ocasión de participar en las negociaciones con el Ministerio de Interior, previas a la promulgación de la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad; en comisiones parlamentarias para estudiar la reforma del modelo policial; en la elaboración de numerosos proyectos legislativos nacionales y autonómicos y en los convenios de colaboración suscritos entre la FEMP y el Ministerio de Interior; incluso, recién jubilado, participé activamente en el grupo técnico de la FEMP que preparaba las reuniones del Centro de Coordinación Operativa (CECOR) que funcionó durante la Pandemia.

Desde luego que hemos conseguido muchas cosas pero, en términos personales, sinceramente no se decir si ha merecido la pena. He dedicado mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucha atención a todo eso, aunque a un coste personal muy elevado. La verdad, no se si repetiría la experiencia.
AR: Para hacer una entrevista objetiva, estoy obligado a preguntarte por los procesos judiciales en los que te involucraron. ¿Qué quieres decir sobre ellos?
Pues que fueron consecuencia directa de mi visibilidad como dirigente de las jefaturas de Policía Local de la profesión. Hubo sectores políticos, empresariales y sindicales que nunca aceptaron la importancia que había alcanzado Unijepol. Me montaron -no lo puedo decir de otra forma- tres procesos judiciales basados en elucubraciones y calumnias. Los tres tuvieron un resultado para mi completamente favorable y, en el caso de la Operación Enredadera, conseguí una indemnización -ridícula por cierto- de la Administración, en una sentencia que reconocía las barbaridades que habían hecho con nosotros. Pero el daño para mi honor y mi imagen profesional fue indudable. En cualquier caso, ya he pasado página.
AR: A partir del 1 de junio dejarás la dirección del digital SeguCITY: ¿Cómo valoras esta experiencia de comunicación?
Sin ninguna duda, muy positivamente. SeguCITY tiene poco menos de dos años de existencia y ha logrado una media de 10.000 lecturas diarias, con algunos picos -en días determinados- que han superado los 15.000. Hoy es el medio de comunicación más leído en las Policías Locales.
Hay que recordar que, anteriormente, Unijepol participó en otras experiencias, como “Policía Municipal, revista técnico-legislativa”, “Seguridad Local”, “Jefes de Policía Local” y “SeguCITY”, en versión revista y formato PDF, pero el actual SeguCITY digital ha sido nuestro mayor éxito, ya que tiene un alcance muy elevado.
Por cierto, quiero aprovechar para agradecer al grupo de compañeros que han colaborado con su puesta en marcha y, por supuesto, a nuestros lectores y lectoras, por su formidable apoyo. Y les pido que continúen apoyando de la misma manera al periódico.
AR: Quien te conoce sabe que una persona como tu no puede estarse quieta. ¿Tienes nuevos proyectos?
Ja, ja, ja… si, la verdad es que yo no nací para estarme quieto, ni tampoco para una jubilación tranquila, soy así incluso en mi ocio (a mis 70 años sigo siendo un buceador impenitente). Ya estoy involucrado en nuevos proyectos de contenido social y también político. A eso dedicaré mi tiempo a partir de ahora. Sigo empeñado en contribuir a mejorar la vida de la gente.















