Francisco Javier Grau Zahonero, agente de la Policía Local de Alzira
Que satisfacción más grande cuando opositas y finalmente obtienes tu plaza como Policía Local, ya que es la cumbre al sacrificio de horas de estudio y momentos perdidos por el deber de enfocarte delante de un temario. Posteriormente realizas la academia de policía con unas horas de formación, asignaturas variadas y finalmente “pisas la calle de uniforme” con ilusión y optimismo de cambiar las acciones injustas de quien infringen las leyes.
Es ahí cuando te das cuenta que el temario era parte del proceso de iniciación para acceder y lo aprendido en una academia policial se queda pequeño para lo que es la calle y su mundo actual.
No se puede aprender ni entrenar, la explosión inesperada de una falla en la ciudad de Valencia este 19 de marzo, donde la intervención rápida con el protocolo PAS (Proteger, Avisar, Socorrer), la salvaguarda de la calma con la ciudadanía y primera ayuda asistencial, es lo que todo ciudadano/a espera de un agente de la autoridad. Y no se puede aprender ni entrenar, dado que esa situación inesperada nos viene de nuevo a todos.
No se entrena ni enseña el ir a un accidente y ver a un/a finado/a, como tampoco la empatía después de realizar una RCP y comunicar a sus familiares más allegados, que su padre/madre/hijo o pariente cercano ha fallecido sin poder hacer nada por él y mucho menos, tampoco es adquirido el hábito en un tiroteo o ver como tu binomio policial ha sido apuñalado y debes de custodiar su integridad y la tuya delante de una persona con ideas autolíticas.
Es por todo ello, que después de realizar una academia y firmar como funcionarios de carrera, no nos podemos “dormir” en la formación, debiendo de seguir renovando conceptos, legislación, entrenamiento diario y sobre todo, estar entrenado mentalmente para situaciones catastróficas que seguramente nos marcaran un antes y un después. El ciudadano/a no entiende de un policía local formado o no, él/ella observa un uniforme que quiere que lo defienda cuando los demás huyen del peligro.
Cabe recordar, que hay decisiones policiales en intervenciones de apenas tres segundos, las cuales debes de plasmar en un atestado y un jurado tendrá meses o incluso años para elaborar la correspondiente sentencia, en ocasiones absolutoria y en otras condenatoria.
Es por ello, que la formación posterior a la academia, debería de ser una OBLIGACIÓN para todos/as, ya que cuando eliges esta bonita y preciosa profesión, la legislación y cambios normativos son constantes, debiendo de disponer la suficiente capacidad para resolver los conflictos actuales tan cambiantes en una sociedad cada vez más complicada y perpleja.
Para finalizar, diré unas palabras que un veterano me dijo cuando se jubiló, siendo estas: “El POLICIA perfectamente armado es el mejor formado”.















