Accidente de tren en Adamuz: héroes que son anónimos

Accidente ferroviario en Adamuz
Opinión

Francisco Tobaruela Tejero es intendente jubilado de la Policia Local de Cordoba

Con ocasión de la producción de una de las mayores catástrofes ferroviarias acaecidas en nuestro país, con el dramático resultado de 46 personas fallecidas y más de cien heridos; numerosos medios de comunicación han resaltado la espontánea y solidaria respuesta dada por el conjunto de la ciudadanía tras el espantoso suceso. Afortunadamente, en nuestro país, cuando se originan situaciones límite en las que numerosas personas se ven necesitadas de ayuda, el conjunto de la ciudadanía, como impulsados por un resorte humanitario, abandonan todo aquello que afecta a su situación personal y se entregan sin limitaciones a la labor de tratar de prestar el tipo de ayuda que los afectados requieran.

Así lo hemos visto en catástrofes como la reciente Dana de Valencia, o en la más cercana del cruel accidente ferroviario de la localidad cordobesa de Adamuz; donde aún conservamos en nuestras retinas las imágenes de cientos de personas del pueblo cordobés acudiendo al lugar del siniestro a prestar ayuda a los heridos, a trasladarlos hasta lugares seguros, e incluso para prestarles sus propias prendas de abrigo para estabilizar a los accidentados.

En el presente comentario sobre el cruel siniestro de Adamuz, además de referirnos a esos cientos de personas que acudieron al lugar del suceso sin preocuparles su propia seguridad, o que acudieron en tromba al pabellón donde provisionalmente iban siendo alojados, para llevar colchonetas, mantas, alimentos y todo lo necesario para propiciar  confortabilidad a los siniestrados; además de ello, nos vamos a referir a otro grupo de héroes, también anónimos, que sin dudar un segundo se pusieron al servicio del operativo de emergencias activado para atender la catástrofe.

El accidente ferroviario de Adamuz se produjo a las 19.39 horas del domingo día 18 de enero. Solo 40 minutos después, el Jefe de la Policía Local de Córdoba, consciente de la posible gravedad del suceso, se personó en el edificio del Área de Seguridad y ordenó que se tratase urgentemente de contactar telefónicamente con un agente de la plantilla que tiene residencia en la localidad adamuceña. Al localizarse al policía, éste se encontraba ya en el lugar del accidente, y en tanto daba cuenta de lo que personalmente observaba del tren Iryo, avisa de que más adelante hay otro tren accidentado del que reporta la existencia de personas fallecidas. Tras conocer los hechos el propio Alcalde de Córdoba, y conscientes de la más que probable necesidad de servicios de emergencias, se dio comunicación por radio a todos los policías de servicio esa tarde, y la respuesta no pudo ser mas solidaria, todos los policías de servicio se ofrecieron para prolongar el tiempo que resultase necesario y desplazarse a Adamuz para colaborar con los servicios de emergencias.

Este encomiable gesto de solidaridad de los policías locales de Córdoba posibilitó que un fuerte dispositivo de ayuda se desplazase a la localidad adamucense, llegando los primeros operativos al lugar del accidente solo 50 minutos después de la catástrofe.

De manera escalonada, alcanzando la cifra de 30 efectivos entre policías y mandos, se desplazaron hasta Adamuz  varios vehículos patrulla y una furgoneta cargada con mochilas de rescate, agua embotellada, mantas térmicas, guantes de látex y linternas. Además de ello fueron desplazados más vehículos, grupos electrógenos de iluminación y vallas.

La generosidad y actitud solidaria de la policía local cordobesa posibilitó que el contingente se coordinase en el lugar con los mandos del operativo de emergencias, estableciéndose caminos seguros y ordenados de acceso y evacuación del lugar del siniestro, allanando el traslado de las ambulancias que transportaban los lesionados hasta el Hospital Reina Sofía de Córdoba, e incluso estableciendo un improvisado centro de datos para facilitar la información a familiares de los accidentados.

Esta altruista disposición de los funcionarios policiales ante catástrofes naturales o accidentes graves, es replicada una y otra vez sea cual sea el lugar donde el siniestro tenga lugar, y evidencia una clara concienciación de estos funcionarios de su deber solidario y de servicio público.

Héroes que no aparecerán en ningún medio de comunicación, ni harán nada por ello. Héroes anónimos.

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