Hay momentos que no necesitan adornos porque hablan por sí solos. Lo vivido esta semana en Tenerife y Gran Canaria es uno de ellos. No ha sido una simple presentación, ha sido la confirmación de que años de trabajo empiezan a dar un resultado visible y cada vez más cercano dentro del archipiélago canario.
En este encuentro han coincidido perfiles institucionales y profesionales que representan la esencia y la proyección del programa. Han formado parte activa Pablo Gárriz Galván, quien puso en valor el recorrido de más de veinte años del modelo balear destacando su capacidad para transformar la figura policial en un referente preventivo dentro de la comunidad educativa. Junto a él, Rafel Covas, coordinador del programa a nivel nacional, subrayó la consolidación de una red que no ha dejado de crecer en toda España y que se sustenta en la cercanía, la formación específica y la vocación de servicio.
Desde el Gobierno de Canarias, la implicación quedó claramente representada por David Pablos, quien trasladó la importancia de que los municipios comprendan el impacto positivo del programa y asuman el compromiso de integrarlo en sus estructuras educativas. En la misma línea, Mónica Ramírez destacó la necesidad de formar y coordinar a los agentes para garantizar una intervención eficaz y adaptada a la realidad de los centros. También estuvo presente Ana Dorta Alonso, reforzando el respaldo institucional a una iniciativa que conecta directamente con la protección de la infancia y la mejora de la convivencia.
Especial mención merece el trabajo constante y silencioso de quienes han abierto camino en Canarias. El compromiso de Marcos Val simboliza años de dedicación para que este momento fuera posible. Junto a él, la experiencia compartida por agentes de Arrecife e Ingenio puso sobre la mesa resultados reales, cercanos y medibles, demostrando que este modelo no es una expectativa futura, sino una realidad consolidada en expansión.
Las reflexiones compartidas durante las jornadas han sido claras y coincidentes. El agente tutor no se limita a intervenir cuando surge un problema, sino que se adelanta a él. Actúa como figura de referencia para el alumnado, como apoyo para las familias y como aliado estratégico para los centros educativos. Además, su capacidad de conexión con otros ámbitos como el deporte, la seguridad vial o los entornos de ocio amplía su impacto y refuerza su papel dentro de la sociedad.
Lo que se ha vivido en Canarias supone un punto de inflexión. Existe una base sólida, un respaldo institucional claro y una experiencia previa que avala cada paso. El siguiente reto pasa por la adhesión progresiva de municipios y por consolidar una red coordinada que permita extender esta figura a todo el archipiélago.
Este avance no es casual. Es el resultado de años de trabajo, de un modelo que prioriza el bienestar del menor y de la implicación de profesionales que han entendido que la prevención es el camino más eficaz.
Canarias está cada vez más cerca de convertirse en un referente nacional en la implantación del programa Agente Tutor. Y cuando las instituciones, los profesionales y la comunidad educativa caminan en la misma dirección, los resultados no tardan en llegar.
La galería fotográfica que acompaña este artículo es el mejor reflejo del compromiso, la unión y la relevancia de un encuentro que ya forma parte de la historia de este programa.
Esto continúa.























