La Policía Local de Calahorra y el Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA) de la Guardia Civil han esclarecido la muerte de un perro de raza galgo que permaneció encerrado durante varios días en el interior de un vehículo estacionado en la localidad riojana, donde soportó temperaturas extremas que alcanzaron los 46 grados centígrados.
La investigación comenzó tras una alerta ciudadana que advertía de la presencia de un animal en el interior de un turismo estacionado en la calle Zoquero de Calahorra. Cuando los agentes llegaron al lugar encontraron el vehículo completamente cerrado, sin ventilación y sin ningún sistema de protección frente al sol.
En el interior localizaron el cadáver del galgo, atrapado en el espacio situado entre el volante y el asiento, una posición que, según los investigadores, resulta compatible con un intento desesperado de encontrar una zona de sombra para escapar del intenso calor acumulado en el habitáculo.
Durante la inspección del vehículo, los agentes hallaron numerosos indicios que evidenciaban una situación de sufrimiento prolongado. La tapicería presentaba mordeduras, los asientos mostraban daños importantes y el parabrisas conservaba múltiples marcas de las patas del animal, signos que reflejan los intentos desesperados del perro por escapar. También se encontraron deposiciones secas que confirmaban que el confinamiento no había sido puntual, sino que se había prolongado durante varios días.
El informe veterinario determinó que el galgo no tenía alimento en el tracto digestivo, lo que situó el periodo de ayuno entre 12 y 36 horas antes de su muerte. Los especialistas concluyeron que el animal sufrió un fallo multiorgánico provocado por un golpe de calor extremo, agravado por la ausencia de ventilación, agua y comida. El estudio anatomopatológico estableció que el fallecimiento se produjo entre 24 y 48 horas antes de que el cuerpo fuera localizado.
Las pesquisas desarrolladas por la Policía Local y el SEPRONA permitieron identificar como presunto responsable a un joven de 20 años, vecino de Calahorra, que supuestamente habría dejado al perro encerrado de forma deliberada en el vehículo. Según la investigación, el sospechoso ya contaba con antecedentes relacionados con la desatención y el trato negligente hacia animales domésticos. De hecho, el Gobierno de La Rioja le había retirado previamente la custodia de dos perros por incumplimientos graves de la normativa de bienestar animal.
Las actuaciones han sido remitidas a la autoridad judicial,ya que el artículo 340 bis.3 del Código Penal contempla penas de prisión de entre doce y veinticuatro meses para quienes provoquen la muerte de un animal doméstico o bajo control humano, además de la inhabilitación de dos a cuatro años para ejercer profesiones relacionadas con animales o para su tenencia.
El caso ha generado una profunda conmoción en Calahorra y ha reabierto el debate sobre las consecuencias del abandono animal y los riesgos extremos que supone dejar a un animal encerrado en un vehículo durante episodios de altas temperaturas. Las organizaciones de protección animal recuerdan que el interior de un coche puede alcanzar temperaturas letales en pocos minutos, incluso cuando la temperatura exterior no resulta especialmente elevada.















