La noche de Navidad dejó en Bormujos, un municipio cercano a Sevilla con una población que ronda los 23.000 habitantes, un servicio policial que quedará grabado para siempre en la memoria de una familia y también en la de los agentes que lo protagonizaron. La Policía Local de Bormujos salvó la vida de una bebé de un año gracias a una intervención rápida, decidida y sin margen para la duda, cuando cada segundo era vital.
Los hechos ocurrieron en la noche del 25 de diciembre. Una pareja se dirigía de urgencia al Hospital San Juan de Dios con su hija de un año, que estaba convulsionando en el interior del vehículo. La angustia se apoderó de los padres cuando el coche comenzó a fallar y quedó finalmente averiado en plena marcha. En ese momento crítico, dos patrulleros de la Policía Local de Bormujos se encontraron con la escena y comprendieron de inmediato la gravedad de la situación. No había tiempo para preguntas ni para indecisiones. Solo para actuar.
Los padres, completamente desesperados, alertaron a los agentes con una frase que lo decía todo. La niña se estaba muriendo. A partir de ahí, el servicio se convirtió en una carrera contrarreloj. Los policías escoltaron el vehículo hasta que este quedó inutilizado y, sin perder un solo instante, la madre y la pequeña, ya semiinconsciente, pasaron al coche patrulla. La prioridad era clara llegar al hospital lo antes posible.
La patrulla consiguió llegar al centro hospitalario, donde los servicios de urgencias actuaron de inmediato. Fueron minutos de máxima tensión, de espera contenida y de angustia, hasta que finalmente los sanitarios lograron reanimar a la pequeña Janet. La vida volvió a abrirse paso gracias a una cadena perfecta de decisiones rápidas, coordinación y compromiso absoluto con el servicio público.
Este tipo de actuaciones reflejan la esencia más pura de las policías locales. Profesionales que, incluso en noches tan señaladas como la de Navidad, están en la calle preparados para intervenir cuando la vida pende de un hilo. Segundos que marcan la diferencia entre la tragedia y el alivio. Servicios que no se olvidan y que acompañan de por vida tanto a las familias como a los agentes actuantes.
La alcaldesa de Bormujos, Lola Romero, ha querido agradecer públicamente el trabajo de los patrulleros, destacando su entrega y profesionalidad en una noche tan especial. Un reconocimiento que simboliza el orgullo de un municipio por su Policía Local.
Una vez más, la Navidad deja historias de luz entre la urgencia y el miedo. Para esa familia, será la noche en la que su hija volvió a la vida. Para los agentes, un servicio que justifica cada guardia, cada turno y cada renuncia personal. Orgullo de servicio, misión cumplida y vuelta a casa con la mayor recompensa posible, saber que una vida sigue adelante.
















