La Policía Local de Elche ha intervenido cinco gallos durante un control preventivo en la pedanía de Maitino tras detectar indicios de un posible delito de maltrato animal y su presunta utilización en peleas. Uno de los animales presentaba una mutilación compatible con este tipo de prácticas, por lo que se activó el protocolo previsto en la normativa de bienestar animal.
Los hechos ocurrieron durante un dispositivo de control en esta zona rural del término municipal de Elche, cuando los agentes dieron el alto a un vehículo que circulaba por la pedanía de Maitino. En la inspección del turismo, los policías comprobaron que en el maletero se transportaban cinco gallos sin medidas de protección adecuadas y sin la documentación exigida.
Durante la revisión de los animales, los agentes observaron que uno de los gallos tenía la cresta mutilada, una lesión que suele asociarse a su uso como gallo de pelea. Este hallazgo motivó la sospecha de un posible delito contra el bienestar animal, por lo que se procedió a levantar acta de intervención y a la incautación inmediata de los ejemplares.
Siguiendo lo establecido en la Ley de Bienestar Animal, la Policía Local activó el protocolo correspondiente y trasladó a los cinco gallos a una protectora especializada, donde quedaron bajo supervisión veterinaria para recibir los cuidados necesarios. La persona que los transportaba fue denunciada como responsable de los animales.
La investigación continúa abierta con el fin de determinar si los animales estaban destinados a peleas ilegales y si concurren más responsabilidades penales o administrativas derivadas de su tenencia y transporte.
Posibles consecuencias
El artículo 75 de la Ley 7/2023 de protección de los derechos y el bienestar de los animales establece que se considera infracción muy grave el adiestramiento y uso de animales para peleas y riñas con otros animales, pudiendo ser castigado el responsable con multa de cincuenta mil uno a doscientos mil euros.
Y el artículo 340 bis del Código Penal establece que será castigado con pena de prisión de tres a dieciocho meses o multa de seis a doce meses quien, por cualquier medio o procedimiento, cause a un animal vertebrado una lesión que menoscabe gravemente su salud. En caso de utilización de animales en peleas, las penas pueden verse agravadas.
















