La Policía Local de Vigo detuvo a una mujer de 23 años tras protagonizar un violento intento de robo en un establecimiento hostelero, donde llegó a agredir con un cuchillo a dos clientes que intentaron reducirla. La intervención policial permitió su localización minutos después en las inmediaciones, donde ofreció resistencia activa antes de ser arrestada. Los heridos fueron atendidos en el lugar sin necesidad de traslado hospitalario.
Los hechos se produjeron esta semana, a media tarde, cuando la Central de Comunicaciones del 092 recibió un aviso alertando de un grave incidente en el interior de un bar de una calle céntrica de la ciudad. Según la información inicial, una mujer habría agredido a varias personas utilizando un arma blanca.
Varias patrullas de la Policía Local se desplazaron con rapidez al lugar. A su llegada, los agentes recabaron testimonios de las personas presentes, quienes relataron que una mujer joven irrumpió en el establecimiento empuñando un cuchillo y dirigiéndose directamente al camarero, al que exigió el dinero de la caja registradora.
Ante la amenaza, el trabajador optó por abandonar la zona de la barra, siendo perseguido por la agresora, que realizó varios intentos de acometida con el arma blanca sin llegar a alcanzarlo. En ese momento, dos clientes intervinieron para tratar de frenar la acción violenta, resultando ambos heridos durante el forcejeo. Uno de ellos sufrió un corte de mayor profundidad en un brazo, mientras que el otro presentó una herida leve en un dedo de la mano.
Finalmente, los presentes lograron expulsar a la mujer del local, quedando el cuchillo en el suelo. Hasta el lugar acudió una ambulancia, cuyo personal sanitario atendió a los heridos sin que fuera necesario su traslado a un centro hospitalario.
Tras recabar la información, los agentes iniciaron una batida por la zona para localizar a la autora. Minutos después, fue localizada en el interior de un portal en una calle próxima, donde trataba de ocultarse. La mujer coincidía con la descripción facilitada por los testigos.
Al detectar la presencia policial, la sospechosa mostró una actitud nerviosa, arrojó sus pertenencias al suelo e intentó huir del lugar. En ese momento, una patrulla de la Policía Nacional acudió en apoyo. Los agentes procedieron a interceptarla, teniendo que emplear la fuerza mínima indispensable para reducirla, ya que ofreció resistencia activa durante toda la intervención.
Una vez controlada, fue detenida e informada de forma clara de los motivos de su arresto y de los derechos que le asisten como persona detenida.
Posibles consecuencias:
Los hechos podrían ser constitutivos de un delito de robo con violencia o intimidación en grado de tentativa, recogido en el artículo 242 del Código Penal, que establece penas de prisión de dos a cinco años, que pueden agravarse si se emplean armas u otros medios peligrosos. Asimismo, las lesiones causadas a los clientes podrían encuadrarse en el artículo 147 del Código Penal, con penas de prisión de tres meses a tres años o multa, en función de la gravedad de las mismas.















