En Tías, en la isla de Lanzarote, provincia de Las Palmas (Canarias), un municipio que ronda los 22.000 habitantes, la seguridad vial vuelve a encontrar en las aulas uno de sus escenarios más eficaces. Allí, donde se forman los futuros usuarios de la vía, la presencia policial no solo suma, sino que se convierte en una herramienta directa de prevención.
Agentes de la Policía Local han desarrollado nuevas sesiones formativas en el IES Puerto del Carmen, centradas en el uso responsable de los patinetes eléctricos, una realidad cada vez más extendida entre los jóvenes del municipio. No es una charla más. Es una intervención directa, cercana y basada en lo que ocurre en la calle, en su propia calle.
La clave está en cómo se transmite el mensaje. Los agentes no se limitan a explicar normativa. Llevan a las aulas ejemplos reales, imágenes y vídeos de intervenciones ocurridas en el propio municipio. Situaciones que los alumnos reconocen, escenarios que les son familiares y conductas que, en muchos casos, forman parte de su día a día. Ahí es donde la formación cala.
Se abordan cuestiones básicas pero fundamentales como por dónde se puede circular, la obligatoriedad del casco, el uso indebido de auriculares o la prohibición de transitar por aceras. Pero más allá de la norma, se incide en las consecuencias. No solo en términos de sanción económica, que puede alcanzar cifras importantes, sino en el riesgo real que asumen cuando no cumplen las reglas.
Este tipo de actuaciones reflejan una línea de trabajo clara dentro de la Policía Local de Tías. Estar donde se les necesita. Y hoy, ese lugar está también dentro de los centros educativos. Porque la seguridad vial no empieza en la sanción, empieza en la formación.
No es casualidad que estas sesiones se repitan año tras año. La continuidad es lo que consolida el mensaje y lo que permite generar una cultura de respeto en la vía pública desde edades tempranas. La experiencia demuestra que cuando el policía entra en el aula, deja de ser solo una figura sancionadora para convertirse en un referente cercano, accesible y, sobre todo, útil.
Lo que ocurre en Tías no es una excepción. Es el reflejo de un modelo policial que entiende que la prevención es tan importante como la intervención. Y que los centros educativos son, sin duda, uno de los mejores lugares para construir esa seguridad que después se traslada a la calle.
















