La mejora de la formación de los futuros conductores se sitúa en el centro del debate sobre seguridad vial. La Alianza por la Seguridad Vial, que agrupa a tress decenas de entidades preocupadas por la seguridad vial, ha planteado la implantación de prácticas obligatorias en carreteras secundarias, una medida que refuerza el enfoque preventivo y operativo que comparten los cuerpos de Policía Local en materia de siniestralidad.
La propuesta surge tras el repunte de accidentes registrado en periodos recientes, especialmente en vías convencionales, donde se concentra la mayor parte de los siniestros graves. En este contexto, la Alianza —que agrupa a más de 30 entidades— plantea que los aspirantes a conductor deban adquirir experiencia real en este tipo de carreteras durante su formación.
La conducción en vías secundarias implica una mayor complejidad operativa: adelantamientos, cambios de rasante, curvas cerradas o menor visibilidad. Estas condiciones exigen habilidades específicas que, según los expertos, solo pueden consolidarse mediante práctica supervisada en entornos reales.
Un cambio de enfoque en la formación vial
Desde la perspectiva policial, esta iniciativa supone avanzar hacia un modelo de formación más alineado con la realidad del tráfico. Actualmente, gran parte del aprendizaje práctico está condicionado por los recorridos de examen, lo que limita la exposición de los alumnos a escenarios de mayor riesgo.
La propuesta busca corregir esta disfunción mediante:
- Formación práctica obligatoria en carreteras secundarias
- Mayor peso de la conducción preventiva y la anticipación
- Incorporación de módulos de concienciación vial
El objetivo es evolucionar desde un modelo centrado en “aprobar el examen” hacia otro basado en la seguridad operativa del conductor a largo plazo.
Para los cuerpos de Policía Local, esta medida tiene un impacto directo en la gestión de la seguridad vial urbana y periurbana. Las carreteras convencionales, muchas de ellas en entornos municipales o interurbanos cercanos, concentran una parte significativa de la accidentalidad que posteriormente requiere intervención policial.
Una mejor formación inicial de los conductores puede traducirse en:
- Reducción de siniestros con víctimas
- Menor presión sobre los servicios de emergencia
- Disminución de conductas de riesgo (adelantamientos indebidos, velocidad inadecuada)
Además, la propuesta se alinea con el enfoque preventivo que las Policías Locales vienen desarrollando a través de campañas de educación vial y control del tráfico.
Infraestructura y parque móvil: factores clave
La Alianza por la Seguridad Vial no limita sus propuestas a la formación. También insiste en la necesidad de actuar sobre otros factores determinantes, como las siguientes:
- Conservación y mantenimiento de las vías
- Renovación del parque automovilístico, actualmente envejecido
- Mayor presencia de sistemas de seguridad activa en los vehículos
Según los expertos, la combinación de estos elementos —formación, infraestructura y tecnología— es esencial para reducir la siniestralidad de forma estructural.
La iniciativa abre un nuevo escenario en la formación de conductores en España. Para la Policía Local, supone una oportunidad de reforzar la prevención desde el origen, actuando no solo sobre el control, sino también sobre la capacitación real de quienes utilizan la vía pública.















