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Prevención del suicidio en adolescentes: una labor de todos/as

Foto de archivo.
Opinión

Ángel Blanc Marugán. Subinspector de la Policía Local de Mijas (Málaga) y miembro de  la Junta Directiva de la Asociación Nacional de Agentes Tutores (ANAT

El suicidio es ya, junto a los accidentes de tráfico, la primera causa de muerte en España, en la franja de edad situada de entre los 15 a los 29 años. Este dato que es realmente impactante y nos muestra una realidad que ha sido ocultada durante mucho tiempo. El estigma de las personas con Problemas de Salud Mental es una de las causas de ello y hablar de suicidio sigue siendo un tema tabú, más aún para los familiares, los llamados “supervivientes”.

Pero, ¿cómo podemos afrontar esta realidad tan dolorosa?, la respuesta no está solo en el ámbito sanitario. Todos podemos sumar a la hora de mejorar la Salud Mental de niños y adolescentes. Principalmente a través de la promoción de factores de protección como el desarrollo de buenos hábitos de sueño, alimentación saludable, creación de relaciones sanas, el uso adecuado de la Tecnologías de la Información y la Comunicación, etc.

Además, debemos combatir el estigma que provoca que las personas que sufren estos problemas se resistan a pedir ayuda y en muchas ocasiones no la pidan nunca. Es fundamental una detección precoz, evitando que con el tiempo se conviertan en patologías graves. También es importante una red de apoyo que empieza en la familia, junto a profesionales del ámbito escolar, sanitario, de los servicios sociales y, también, de la Policía de Proximidad.

Los Agentes Tutores debemos ser sensibles a esta problemática, trabajando de forma coordinada en la prevención, igual que lo hacemos en nuestras charlas sobre drogas, acoso escolar, y el abuso de la Tic´s. Relacionando todo ello con su influencia sobre la Salud Mental.

Las conductas suicidas, que van desde la ideación hasta el suicidio consumado, no deben ser nunca tomadas como una simple “llamada de atención”. Quitar importancia a los problemas de los menores, lo que hace que no se sientan escuchados, puede tener consecuencias fatales. Una escucha activa, una actitud empática, una valoración adecuada por parte de profesionales y un tratamiento adecuado, marcan la diferencia en este tipo de casos. Así lo defiende el psicólogo clínico Miguel Guerrero, responsable de la Unidad de Prevención e Intervención Intensiva en Conducta Suicida, UPII Cicerón: “abordar el estigma asociado con los problemas de Salud Mental en la adolescencia, es crucial para garantizar que los jóvenes reciban el apoyo y tratamiento adecuados”.

Infografía de la Fundación ANAR

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