El uso del arma de fuego y la proporcionalidad

La proporcionalidad en el uso de las armas de fuego
Opinión, Portada
Francisco José Molina
Mucho se ha hablado y más se ha escrito sobre la “proporcionalidad” en el uso del arma en una intervención armada.

Pero… realmente ¿Qué es la proporcionalidad?

Aunque parece una pregunta con una respuesta sencilla, cuando estás siendo atacado y corre peligro tu integridad física o incluso tu vida no lo es tanto.

Según el Código Penal español, el “Principio de Proporcionalidad” es la regla que exige que la gravedad de la medida adoptada sea justa y guarde equilibrio con la gravedad del delito.

También, y conforme a lo dispuesto en la Ley de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad de España, la proporcionalidad es el principio básico que exige que la intensidad y los medios empleados en la intervención guarden un equilibrio con el daño que se pretende evitar.

Hasta aquí todo muy correcto y académico para poder debatirlo, hablarlo y/o analizarlo en la comodidad y seguridad de un despacho o incluso desde el sofá de casa.

Pero ¿Qué pasa cuando el profesional armado tiene que tomar una decisión y actuar cuando corre peligro su integridad física, su vida, la de su compañero o la de terceras personas, porque alguien decide atentar contra ellos con un objeto contundente a forma de arma, un arma blanca, un hacha, etc.…? ¿El profesional policial, puede hacer uso de su arma de fuego?

Cuando es contra un arma de fuego no cabria dudas ninguna pero en los casos antes citados a los agentes de la ley les pueden asaltar su cabeza y pueden nublar su juicio, si no está bien formado y entrenado.

Pues no solo puede utilizar su arma de fuego, sino que debe, ya que la citada Ley 2/86 sobre Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, en su art. 5, indica que “sus miembros harán uso del arma de fuego cuando exista un riesgo racionalmente grave para su vida, su integridad física, la de terceras personas o que suponga un grave riesgo para la seguridad ciudadana”.

Volviendo al análisis de la intervención policial por terceros, sobre todos por aquellos que pueden verla con cierta distancia o incluso en grabaciones, os diré a título personal, que es un forma de analizar la actuación de otros muy fácil y sencilla, ya que tienen la posibilidad de parar y ampliar la imagen para ver los detalles, repetir para el análisis de cada movimiento y, además, se permiten el lujo de barajar otras posibles opciones e incluso de aventurar qué hubieran hecho ellos, lujo del que no dispone el actuante.

La principal diferencia consiste en que no son estos “analistas” los que están dentro de la intervención, los verdaderos involucrados en las actuaciones no tiene estas ventajas, desconocen la totalidad de las consecuencias que pueden tener sus actuaciones, no saben cuáles son las intenciones del agresor, tampoco conocen si hay uno o más agresores y, por supuesto, si la amenaza va a continuar o no. En estas intervenciones la principal premisa es la velocidad de decisión y actuación.

En escenarios en los que en la mayoría de las ocasiones se desconoce toda la información, el actuante deberá intervenir con la probabilidad de tener que enfrentarse a un posterior juicio donde tendrá que soportar preguntas de las partes tales como ¿Por qué no hizo otra cosa? ¿Por qué no esperó? ¿Por qué no se marchó?¿Por qué usó ese medio y no otro para responder a la agresión? Y todo eso sumado a la carga psicológica que ya lleva el actuante.

Teniendo en cuenta todo lo relatado aquí ¿Cuál podría ser el posible error? Bajo mi humilde opinión, el error podría encontrarse en juzgar una decisión tomada bajo estrés o amenaza sin tener en cuenta o desconocer estas condiciones y saber lo que suponen en el que las toma.

Por tanto el problema no es tanto la proporcionalidad en sí, sino el juzgarlo sin el conocimiento suficiente de la presión que sufre el profesional interviniente, ya que este solo dispone del segundo en el que está realizando la actuación y luego no puede dar marcha atrás.

Y tú… ¿Qué opinas al respecto?

Francisco José Molina.
Agente de la Policía Local de Águilas (Murcia), e instructor policial.

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