Las autoridades financieras alertan del crecimiento de las estafas afectivas, un tipo de fraude que combina manipulación emocional y falsas inversiones para engañar a las víctimas. Estas prácticas, cada vez más sofisticadas, suponen un reto para la labor policial al implicar redes internacionales, uso de tecnología avanzada y graves consecuencias económicas y psicológicas para las personas afectadas.
Las estafas amorosas o afectivas se han consolidado como una de las modalidades de fraude más complejas en el ámbito digital. Según la alerta informativa analizada, este tipo de delito comienza habitualmente con un contacto aparentemente inocente a través de redes sociales, aplicaciones de citas o incluso mensajes de texto, donde los estafadores establecen una relación de confianza con la víctima.
A lo largo de la interacción, los delincuentes desarrollan un vínculo emocional intenso, llegando a mantener conversaciones diarias e incluso simulando relaciones sentimentales, aunque sin llegar a un encuentro físico. En muchos casos, los autores se presentan como personas con alto poder adquisitivo, que aseguran haber obtenido beneficios mediante inversiones en criptomonedas u otros activos.
El fraude se materializa cuando inducen a la víctima a invertir en plataformas aparentemente legítimas. Inicialmente, estas aplicaciones muestran rendimientos elevados para generar confianza, pero cuando la persona intenta recuperar su dinero, descubre que no puede acceder a los fondos, perdiendo así la totalidad de la inversión.
El documento advierte de que estas estafas pueden afectar a cualquier perfil, aunque suelen dirigirse especialmente a personas en situaciones de vulnerabilidad emocional, como quienes viven solas o tienen escaso entorno social. Los estafadores aprovechan estas circunstancias para reforzar el vínculo y dificultar la detección del engaño.
Entre las principales señales de alerta destacan la rapidez en el desarrollo de la relación, la negativa a mantener encuentros presenciales, el traslado de las conversaciones a aplicaciones de mensajería privadas y, especialmente, la solicitud de dinero o la propuesta de inversiones con beneficios elevados y sin riesgo.
Desde el punto de vista de la seguridad, también se alerta del uso de técnicas avanzadas como la suplantación de identidad, la inteligencia artificial para generar imágenes o vídeos falsos, y la presión psicológica para que la víctima actúe con urgencia. Además, los delincuentes intentan aislar a la persona afectada para evitar que consulte con su entorno.
Las recomendaciones pasan por desconfiar de contactos no solicitados, no compartir información personal o financiera y verificar cualquier oportunidad de inversión. Asimismo, se insiste en no descargar aplicaciones desconocidas ni realizar pagos para recuperar fondos supuestamente retenidos.
Finalmente, las autoridades subrayan la importancia de denunciar estos hechos ante la Policía, Guardia Civil o juzgados, así como ponerlos en conocimiento de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, ya que la denuncia puede ser clave para iniciar investigaciones y tratar de recuperar el dinero.
Fuente: Alerta sobre estafas afectivas (CNMV y Autoridades Europeas de Supervisión)















