La protección de la infancia y la adolescencia no puede entenderse únicamente desde la respuesta ante la violencia. También pasa por la prevención, por la educación y por la capacidad de detectar a tiempo aquello que puede estar ocurriendo. Sobre esta idea se desarrollaron en Málaga las I Jornadas Provinciales de Protección a la Infancia y Adolescencia frente a la Violencia, un encuentro que reunió a profesionales de distintos ámbitos para compartir conocimientos, experiencias y herramientas ante uno de los grandes retos de nuestra sociedad.
Organizadas por la Asociación ALAS – Adolescencia Libre de Agresión Sexual, con el apoyo de Fundación Unicaja y la colaboración de la Diputación de Málaga, IAVAI y Pinsapo Marketing & Publicidad, las jornadas convirtieron el Auditorio Edgar Neville en un espacio de encuentro entre profesionales del ámbito jurídico, sanitario, educativo, social y policial. Una suma de miradas que permitió abordar la protección de niños, niñas y adolescentes desde una perspectiva amplia y, sobre todo, coordinada.
Entre esas voces estuvo la de nuestro compañero Ángel Blanc, subinspector de la Policía Local de Mijas, agente tutor y vocal de la Asociación Nacional de Agentes Tutores (ANAT). Su participación se produjo en una de las mesas centrales de la jornada, dedicada a la protección de niños, niñas y adolescentes frente a la violencia sexual.
Ángel compartió este espacio con profesionales de la Asociación ALAS, ONG Rescate, el ámbito sanitario y la psicología, aportando una perspectiva especialmente vinculada al trabajo diario de los agentes tutores: la prevención y el contacto cercano con los menores.
Y es precisamente ahí donde adquiere todo su sentido la presencia de un agente tutor en un foro de estas características. Porque la especialidad no se limita a intervenir cuando existe un conflicto. Su verdadero valor está también en la cercanía, en la prevención, en la educación y en la confianza que se construye día a día con los niños, niñas, adolescentes, familias y comunidades educativas.
Hablar de violencia sexual contra menores exige, además, hacerlo desde diferentes perspectivas. La realidad es demasiado compleja para abordarla desde un único ámbito. Por eso encuentros como el promovido por ALAS resultan tan necesarios: permiten que quienes trabajan desde lugares distintos puedan escucharse, compartir experiencias y comprender mejor las dificultades a las que se enfrentan los demás profesionales.
Durante la jornada se analizaron, entre otras cuestiones, el marco jurídico de protección, las buenas prácticas, la prevención, la detección de situaciones de violencia, la intervención en los entornos educativos y deportivos y los nuevos riesgos vinculados al ámbito digital. Un programa amplio que puso sobre la mesa una conclusión evidente: proteger mejor requiere trabajar juntos.
La iniciativa de la Asociación ALAS merece, por ello, un reconocimiento especial. Crear un espacio de formación, reflexión y diálogo alrededor de la protección de la infancia supone también apostar por una sociedad más preparada para detectar, acompañar y responder ante las situaciones de violencia.
Para ANAT, la participación de Ángel Blanc representa además la presencia de la figura del agente tutor en aquellos espacios donde se habla de infancia, educación y prevención. Una especialidad policial que, cada día, demuestra que seguridad y educación no son caminos separados, sino dos piezas que pueden y deben avanzar juntas.
Porque detrás de cada protocolo hay una persona. Detrás de cada actuación, un menor que necesita sentirse protegido. Y detrás de cada profesional que participa en encuentros como este, existe una misma voluntad: aprender, compartir y hacerlo un poco mejor.
Málaga dejó una jornada de conocimiento y reflexión. Pero, sobre todo, dejó algo todavía más importante: la certeza de que cuando instituciones, profesionales y fuerzas de seguridad se sientan a trabajar juntos, la protección de nuestros niños y niñas deja de ser solo un objetivo y se convierte en un compromiso compartido.


















