La Asociación Nacional de Agentes Tutores inicia 2026 con una cifra que no es solo un número, sino el reflejo de un compromiso compartido. Somos 557 socios y socias que, desde cada rincón del territorio español, damos forma a una red humana y profesional que crece con la fuerza de quienes creen en la prevención, en la educación y en la protección de la infancia y la adolescencia. Este crecimiento no es casual, es la consecuencia natural de una vocación que se contagia, de una manera de entender la policía cercana, pedagógica, mediadora, profundamente implicada en la comunidad educativa y en la vida de nuestros municipios.
Cada nueva incorporación amplía algo más que una estadística. Amplía miradas, experiencias, proyectos, ideas que viajan de una ciudad a otra, de un centro educativo a otro, de una realidad a otra. Compartimos materiales, replicamos formaciones, nos apoyamos cuando alguien necesita ayuda, construimos juntos soluciones que nacen del conocimiento y de la sensibilidad. Esa es nuestra esencia, una gran familia que entiende que trabajar en red multiplica el impacto, que la cooperación fortalece, que la unión nos hace más eficaces y más humanos.
Nuestra labor no siempre ocupa titulares, pero transforma historias. Quizá nuestras estadísticas no sean las más ruidosas, pero sí son las que llegan a las aulas, a los hogares, a las conversaciones difíciles que necesitan escucha, orientación y equilibrio. Cuando mediamos en conflictos, cuando acompañamos a familias, cuando prevenimos riesgos, cuando educamos en valores, estamos sembrando algo que no se mide solo en cifras, sino en bienestar, en confianza, en oportunidades. Somos una herramienta fundamental dentro del engranaje de la comunidad educativa, una presencia que aporta calma, criterio y cercanía allí donde más se necesita.
Ser Agente Tutor no es simplemente desempeñar una función, es asumir un perfil y una responsabilidad que exige preparación, empatía y una forma muy concreta de contar y hacer las cosas. No todo el mundo vale, porque no se trata solo de intervenir, sino de comprender, de anticiparse, de construir puentes. Esa identidad profesional, tan específica y tan necesaria, es la que hoy nos consolida como asociación y la que impulsa nuestro futuro.
El reto no termina aquí. El reto es seguir creciendo, seguir sumando talento, seguir haciendo más sólida, más visible y más palpable esta labor imprescindible. Nos esperan nuevos acuerdos, nuevas alianzas, nuevos proyectos que reforzarán el lugar que ya ocupamos y ampliarán el impacto que buscamos. Avanzamos con la convicción de que no hay fronteras cuando hablamos de educación y prevención, de que proteger a niños, niñas y adolescentes es una tarea que nos une y nos define.
Hoy miramos estas cifras con orgullo sereno y con la certeza de que representan algo grande. Representan dedicación, generosidad y una vocación que no deja de expandirse. Representan una asociación más que consolidada y un horizonte lleno de posibilidades. Si compartes esta visión, si crees en esta forma de servir, si quieres formar parte de esta gran familia, aquí estamos. Te esperamos.
















