La Policía Local de Vitoria-Gasteiz detuvo a un hombre que se presentó en una calle céntrica, visiblemente alterado, asegurando que huía de varios vehículos que pretendían robarle y matarle. En su coche transportaba varios paquetes de hachís que sumaban unos cuatro kilogramos. La intervención policial activó un operativo de seguridad y abrió una investigación que apunta a un posible “vuelco” de droga entre bandas.
La intervención tuvo lugar poco antes de la medianoche del domingo, cuando dos patrullas de la Policía Local finalizaban una actuación rutinaria en un establecimiento de hostelería. En ese momento, un turismo se detuvo junto a los agentes y su conductor, un varón joven en estado de gran nerviosismo, comenzó a relatar que estaba siendo perseguido por entre uno y tres vehículos.
El individuo, sudoroso y visiblemente asustado, aseguró a los agentes que sus perseguidores intentaban robarle y que incluso le habían apuntado con un arma de fuego. Para reforzar su versión, mostró un paquete de hachís de aproximadamente medio kilogramo. En los asientos traseros del coche se encontraban otros fardos similares.
Ante la situación, los agentes activaron un dispositivo preventivo. Bloquearon la vía con los vehículos patrulla y solicitaron refuerzos ante la posibilidad de que los supuestos perseguidores aparecieran en el lugar. Durante varios minutos se detuvieron distintos coches para su comprobación, sin que ninguno coincidiera con las descripciones aportadas por el conductor.
El hombre permaneció en todo momento custodiado por los agentes, al igual que la sustancia estupefaciente. Posteriormente, fue trasladado junto a su vehículo a dependencias policiales, donde continuaron las diligencias.
Ya en comisaría, y una vez más calmado, el detenido ofreció una versión más detallada de los hechos. Según su relato, había llegado desde la localidad de Torrevieja acompañado de otra persona con la que se alojó en un hotel económico situado en la periferia de la ciudad. Por motivos que aún se investigan, su acompañante se quedó en el establecimiento, mientras él cargó varios paquetes de hachís en su vehículo y comenzó a circular por la ciudad.
En ese trayecto, afirmó que comenzó a ser seguido por varios coches. En un punto del recorrido, los vehículos lograron adelantarle y uno de sus ocupantes descendió, supuestamente apuntándole con un arma de fuego. El conductor logró esquivar la situación y continuó la huida hasta que divisó a los agentes, momento en el que decidió detenerse y solicitar ayuda.
La investigación, asumida por el grupo especializado de la Guardia Urbana, permitió registrar el vehículo con apoyo de la unidad canina de la Ertzaintza. En el interior se localizaron un total de cuatro kilogramos de hachís, sin hallarse más sustancias. El conductor fue detenido por un delito contra la salud pública y permanecía en dependencias policiales al cierre de la intervención.
Las primeras hipótesis apuntan a que el individuo podría estar realizando una entrega de droga a terceros a cambio de una compensación económica. Fuentes policiales señalan que el valor de un kilogramo de hachís puede rondar los 2.000 euros al por mayor, multiplicándose en el mercado minorista.
En cuanto a la supuesta persecución, los investigadores manejan la posibilidad de que se trate de un intento de “vuelco”, término utilizado para describir robos de droga entre grupos criminales. No obstante, por el momento no se ha confirmado la identidad de los presuntos implicados ni su vinculación con el entorno local.
En paralelo, los agentes intentaron registrar la habitación del hotel donde se alojaban los implicados. Inicialmente, el segundo ocupante se negó a autorizar la entrada, lo que obligó a mantener la estancia bajo custodia policial a la espera de autorización judicial. Finalmente, el hombre accedió voluntariamente y permitió el registro, que se llevó a cabo horas después.
Este establecimiento ya había sido escenario de un incidente similar semanas antes, cuando un hombre fue hallado atado y con lesiones tras un presunto robo de droga en el interior de una habitación, hecho que continúa bajo investigación.















