La Policía Local de Granada ha informado de la implantación de un nuevo sistema de señalización en algunos semáforos de distintos puntos de la ciudad, con el objetivo de mejorar la fluidez del tráfico y anticipar a los conductores el inminente cambio de fase. El mecanismo consiste en que, aproximadamente un segundo antes de que el semáforo pase a verde, se mantengan encendidas de forma simultánea las luces roja y amarilla. Esta combinación no autoriza a iniciar la marcha, sino que actúa como aviso previo de que el verde está a punto de activarse, permitiendo al conductor prepararse con antelación.
Se trata de un sistema poco habitual en España, aunque ampliamente utilizado desde hace años en numerosos países europeos, donde se considera una herramienta eficaz para reducir tiempos de reacción y agilizar la circulación en los cruces.
La iniciativa ha generado un amplio debate entre los ciudadanos. Muchos usuarios valoran positivamente la medida y piden su extensión al resto de semáforos, al entender que puede evitar retrasos innecesarios y mejorar la fluidez. Otros, sin embargo, advierten de un posible aumento de la confusión, especialmente entre quienes desconocen el significado de esta combinación de luces.
Desde el punto de vista normativo, el Reglamento General de Circulación establece actualmente que:
- La luz roja fija prohíbe el paso.
- La luz amarilla fija obliga a detenerse, salvo que no sea posible hacerlo con seguridad.
- La luz verde fija permite el paso con prioridad.
El reglamento no contempla de forma expresa la combinación simultánea de rojo y amarillo como fase informativa previa, lo que abre el debate sobre la necesidad de una adaptación normativa si este sistema se generaliza.
Mientras tanto, la Policía Local insiste en que la señal roja sigue siendo la referencia principal: hasta que aparezca el verde, no está permitido avanzar. El nuevo sistema, subrayan, debe entenderse únicamente como un aviso de cambio inminente y no como una autorización para iniciar la marcha.















