La Policía Local de San Andrés del Rabanedo atraviesa una de las etapas más complicadas de los últimos años, marcada por la ausencia de un jefe operativo, problemas internos, carencia de medios y varios incidentes que han incrementado el malestar dentro de la plantilla. La situación se arrastra desde que una sentencia judicial anuló el proceso de nombramiento de la jefatura del cuerpo. Aunque la resolución obligó al Ayuntamiento a rehacer la convocatoria y reorganizar el procedimiento, varios meses después la plaza continúa sin cubrirse de forma definitiva, lo que mantiene a la Policía Local sin una dirección estable.
A este escenario se suman otros problemas que han aumentado la preocupación entre los agentes. Entre ellos figura la desaparición de un arma reglamentaria cuya localización sigue sin aclararse y que ha motivado una investigación para determinar las circunstancias en las que se produjo el incidente.
Además, recientemente se registró un robo en el depósito municipal, donde desaparecieron las cuatro ruedas y diversos elementos del interior de un vehículo policial almacenado en las instalaciones. Los agentes denuncian que, pese a lo ocurrido, todavía no se han implantado medidas de seguridad suficientes para evitar nuevos hechos similares.
La plantilla también arrastra problemas laborales relacionados con retrasos en el cobro de nóminas y en el abono de servicios extraordinarios. Esta situación ha generado un creciente descontento entre los trabajadores municipales y especialmente entre los efectivos policiales, que aseguran trabajar con recursos limitados y sin una estructura de mando consolidada.
La sentencia que anuló la jefatura policial obligaba además al Ayuntamiento a negociar nuevas bases para convocar nuevamente la plaza y constituir un nuevo tribunal evaluador. Sin embargo, esos trámites todavía no se han completado, lo que prolonga la incertidumbre sobre el futuro organizativo del cuerpo.
Mientras tanto, la Policía Local continúa prestando servicio en un contexto que los propios agentes califican como especialmente complejo, con problemas de organización interna, falta de recursos materiales y una creciente preocupación por la seguridad de las instalaciones y del equipamiento policial.















