La jueza que instruye la investigación sobre el derrumbe de la pasarela de El Bocal, en Santander, ha decidido incluir como investigada a la operadora del servicio de emergencias 112 que atendió una llamada de alerta sobre el estado de la estructura el día anterior al accidente. La trabajadora, que inicialmente había sido citada en calidad de testigo, ha pasado a tener la condición de investigada tras prestar declaración ante el juzgado. La magistrada adoptó esta decisión con el fin de garantizar su derecho de defensa dentro del procedimiento judicial.
El aviso que atendió la operadora procedía de un vecino que alertó del mal estado de la pasarela, situada en la senda costera de El Bocal. Según se ha conocido durante la instrucción, en la llamada se advertía de que la estructura podía suponer un riesgo para las personas que transitaran por ella.
El colapso de esta infraestructura se produjo el 3 de marzo de 2026 y provocó la muerte de seis jóvenes que caminaban por la pasarela, además de dejar a otra persona gravemente herida.
Con la incorporación de la operadora del 112, ya son cuatro las personas investigadas en la causa. Entre ellas figuran también dos funcionarios de la Demarcación de Costas y una agente de la Policía Local de Santander que recibió el aviso trasladado desde el servicio de emergencias.
Durante las primeras diligencias del procedimiento también han declarado como testigos el vecino que realizó la llamada de advertencia, varias personas que encontraron a las víctimas tras el derrumbe y agentes que participaron en las primeras actuaciones tras el suceso.
La investigación judicial continúa abierta con el objetivo de esclarecer la cadena de actuaciones previas al accidente y determinar si existieron fallos en la gestión de la alerta o en el mantenimiento de la infraestructura que pudieran haber contribuido al siniestro.















