El pasado martes, 2 de junio, la Sala del 092 de la Policía Local de Lugo recibió la llamada de una mujer que afirmaba haber sido agredida en el interior de un establecimiento de hostelería de la calle Marina Española y solicitaba presencia policial para formular denuncia.
Los agentes del Grupo Operativo Nocturno la encontraron en la vía pública, frente al local, sollozando y visiblemente alterada.
Según relató, tras una discusión con un conocido, amigo de su pareja, este le había propinado varios empujones. Al intentar defenderse agarrándole los brazos, le había dejado arañazos con las uñas, circunstancia que la preocupaba porque él la había amenazado con denunciarla también. No presentaba lesiones derivadas de los empujones y rechazó en dos ocasiones la asistencia sanitaria.
Al salir del local para ser entrevistado, su pareja negó que se hubiese producido agresión alguna, lo que desencadenó una nueva discusión entre ambos en presencia de los agentes. La consulta en la base de datos policial confirmó que la pareja había sido detenida el año anterior por agredirse mutuamente.
El presunto agresor fue identificado con un documento de residencia que se encontraba caducado desde hacía más de un año. Dado que no ofrecía garantías suficientes, fue invitado a desplazarse voluntariamente a dependencias policiales a efectos de identificación, comprobándose que no figuraba con señalamientos y que tenía en tramitación la renovación de su tarjeta de identidad de extranjero, por lo que abandonó las dependencias sin incidencias.
La requirente fue trasladada también a dependencias policiales para facilitar la denuncia que había solicitado, pero una vez allí desistió de presentarla.















