Solo el 10% de los agentes municipales en la comunidad gallega son mujeres. De 2.161 plazas ocupadas, 211 les corresponden a ellas. Aunque cada vez son más las que se presentan a las oposiciones, sigue habiendo una infrarrepresentación, más aún en los puestos directivos. Hay pocas en lo más alto, la Jefatura: la intendente de Ourense, María Barrera, y la oficial de Ponteareas, en Pontevedra, son algunas de esas excepciones.
En los 129 ayuntamientos gallegos que cuentan con agentes municipales trabajan 1.950 hombres y 211 mujeres. Así lo refleja el último Informe Anual de Actividades de Coordinación de la Policía Local de Galicia de 2024, que contiene el registro de datos de este colectivo en la autonomía. Pero depende de cada municipio inscribirse en este registro (actualmente son 104 localidades las que tienen acceso al programa) y actualizar las cifras.
La mayoría de estos ayuntamientos, 97, delegaron las funciones de selección de personal en la Xunta, concretamente en la Academia Galega de Seguridade Pública (Agasp), cuya jefa del servicio de formación es, desde hace más de una década, Mónica Castro. Desde la Administración se trabaja en lo posible por el fomento de la igualdad. De hecho, en la Comisión de Coordinación de Policías Locales de Galicia, celebrada el pasado año, se abordó esta cuestión. El vicepresidente del grupo, el director general de Emergencias e Interior, Santiago Villanueva, destacó que en la última convocatoria se observó un incremento de mujeres que espera que se consolide, independientemente de que se pueda constituir un grupo de trabajo para estudiar este asunto.
Ciudades como Santiago y Pontevedra cuentan con mujeres inspectoras o con una inspectora principal en el caso de A Coruña, pero al mando de las jefaturas llegan muy pocas, como la intendente de Ourense, María Barrera, o la actual jefa de la Policía Local del municipio pontevedrés de Ponteareas, Patricia Fernández David.
Entrevista a una de esas mujeres
La Oficial Patricia Fernández, nacida en Salvaterra do Miño, siempre tuvo clara su vocación de servicio público, ya que desde pequeña sabía que quería ser, o bien enfermera, o bien policía. Había terminado sus estudios en Relaciones Laborales cuando empezó a opositar con 23 años. Más tarde, estudió el Grado de esta disciplina para ascender a inspectora, aunque la plaza sigue pendiente de convocarse en su ayuntamiento. Era una época en la que cada municipio seleccionaba a su personal, por lo que las convocatorias eran muy escasas en la zona y a Patricia le interesaba seguir residiendo en Salceda de Caselas, como hoy en día. Cuando al fin lo consiguió, en su promoción, en la academia, había 48 hombres y solo tres mujeres, además de ella misma, “Pilar, de Vigo y Helena, de Redondela”, recuerda.
SD. ¿En qué año entró usted en la Policía Local de Galicia?
PF. Mi primer contacto con la policía local fue de auxiliar en el ayuntamiento de Porriño en el año 2000 y en junio de 2001, entré como policía local en el ayuntamiento de Ponteareas. Era la única mujer. No estoy segura pero creo recordar que en esa época estaba como Jefa de la policía Local de Villagarcía una mujer.
SD. ¿Qué fue lo más fácil y lo más difícil de ser mujer en un ámbito mayoritariamente masculino?
PF. Lo mas fácil fue el trato con mis compañeros. Lo mas difícil fue la aceptación de la gente, sobre todo mayor. Me acuerdo que estaba de servicio con un compañero auxiliar y en las intervenciones se dirigían a él y a mí me ignoraban. Me costó mucho tiempo que creyeran en mí, se fueron dando cuenta de mi valía, pero aún así ponían por delante a los compañeros varones y hoy en día a algunos les cuesta aceptar que una mujer les mande.
SD. ¿Qué opina sobre que algunos piensen que las mujeres no están tan fuertes para determinadas intervenciones y que se sentirían más seguros con un varón de cierta envergadura?
PF. En mi caso mis compañeros nunca me dijeron eso, al contrario, me decían que conmigo se sentían mas seguros que con otros compañeros hombres. El sexo no es lo que distingue a un buen de un mal policía o la mejor resolución de una intervención complicada, lo que lo distingue es la vocación de ser policía y asumir todo lo que ello conlleva. Las mujeres de hoy en día que optan por ser policías están igual de preparadas que los hombres y hoy en día, en las intervenciones, no necesitamos la fuerza física, lo que se necesita es saber negociar, empatizar y mucha mano izquierda. Además ya contamos con muchos medios que nos ayudan a evitar el uso de la fuerza.
SD. ¿Cómo ha ido evolucionando y ascendiendo hasta llegar a estar al frente de la Jefatura?
PF. Desde el principio lo tuve muy difícil por ser mujer. En otro ayuntamiento al que me presenté para ser policía me llegaron a decir que mi examen era el mejor de todos, que tenía que tener un diez, pero ya sabía que el alcalde que gobernaba en ese momento, no quería mujeres, porque al parecer lo único que hacían, según decían, era causar problemas y sobre todo en el turno de noche. Con una plaza de oficial en comisión de servicios que sacaron en Ponteareas me pasó algo parecido, me dijeron que era la mejor, pero el otro era hombre y tenía más peso. Me sentí muy decepcionada en ambas situaciones y estuve a punto de tirar la toalla. Pero seguí insistiendo y finalmente, cuando se sacó la plaza de oficial a través de la Agasp, conseguí mi plaza quedando entre las tres mejores notas. La Jefatura me llegó cuando falleció de forma repentina el anterior jefe de policía. Tuve que invertir mucho tiempo para ponerme al día, porque, debido a otras cuestiones, yo tuve que empezar con un ordenador con el escritorio en blanco, sin tener acceso a ninguna documentación, ni a datos anteriores y hasta que no se resolvió el problema, compartí oficina con el resto de compañeros.
SD. ¿Por cuántas personas se compone la policía de Ponteareas y cuántas de ellas son mujeres?
PF. En este momento somos una oficial jefa, un oficial, 16 policías, de los que tres somos mujeres y dos administrativos, una de ellos mujer. En total somos cuatro mujeres trabajando en la policía local de Ponteareas.
SD. El hecho de ser mujer, ¿favorece un tipo de liderazgo distinto?
PF. Creo que el liderazgo de una mujer u hombre no es distinto, lo que lo cambia es la persona, la forma en que lo ejerce y el tamaño de la plantilla. En Ponteareas somos una plantilla pequeña por lo que cualquier situación anómala que pueda sufrir un compañero es conocida por la mayoría y la relación con la jefatura es mas cercana por lo que se puede empatizar más y así se hace. En mi caso trato de ayudarles lo máximo posible para que cuando vengan a trabajar estén a gusto y den lo máximo de sí mismos.
SD. ¿A qué retos se sigue enfrentando en su profesión y cuáles están relacionados con el hecho de ser mujer?
PF. El reto que más dificultad me cuesta es hacerles entender a los políticos la importancia de la policía local en el ayuntamiento, que somos la imagen de éste, ya que trabajamos 24 horas y estamos siempre en la calle, que le den el lugar y apoyo que se merecen, que confíen en su profesionalidad y que inviertan en medios humanos y técnicos, para poder desempeñar nuestras funciones de la forma más segura y así poder atender los requerimientos de los vecinos de la forma más rápida y eficaz. Por ser mujer, mi mayor dificultad es hacerme oír en las reuniones con otros cuerpos de seguridad cuando hay una mayoría de hombres y creo que las mujeres en dichas reuniones o en otros ámbitos deberíamos apoyarnos más entre nosotras.
















